1 de agosto de 2021, 21:09:51
Opinión

TRIBUNA


Una España de pactos

Cristina Hermida


Las elecciones generales han dado la victoria al Partido Popular, al otorgarle 123 escaños, lo que sitúa al partido de Rajoy lejos de la mayoría absoluta. Este resultado ha complicado la posibilidad de formar gobierno para el partido victorioso puesto que aun consiguiendo el apoyo de Ciudadanos (40 escaños) no lograría formar gobierno.

Las previsiones parecen haber fallado para los miembros del Partido Popular que contaban con que tanto ellos como Ciudadanos obtendrían más votos en las urnas. Sin embargo, no debe menospreciarse al partido de Albert Rivera ya que al ser un partido de centro su papel va a resultar sin duda decisivo en las negociaciones de estos días. Rajoy tendrá que moverse con inteligencia y rapidez si no quiere dejar que sea el PSOE, segunda fuerza política con 90 escaños, quien se haga con la presidencia al sumar fuerzas políticas de izquierda, como Podemos e Izquierda Unida, o partidos nacionalistas como el PNV o ERC.

El multipartidismo nos ha traído un nuevo escenario político digno de estudio, desde un sistema electoral creado paradójicamente para favorecer justo lo contrario: el bipartidismo. No se puede pasar por alto que este nuevo panorama lo han querido los millones de españoles que votaron en las urnas el pasado domingo, 20 de diciembre, y los partidos políticos tendrán que estar ahora, más que nunca, a la altura de las circunstancias.

La polarización de los partidos no queda más remedio que se diluya paulatinamente puesto que el electorado clama por el diálogo, la negociación y el consenso. Hay que dejar a un lado la actitud revanchista y actuar con altura política para conseguir que el sistema democrático siga estable dando cabida a todos pero sobre todo respondiendo a las expectativas de los electores que son los que deciden a fin de cuentas el rumbo político del país.

La exigencia de diálogo político pone a prueba a los principales líderes de los partidos mayoritarios o minoritarios, porque desde luego todos suman votos en una dirección o en otra. El entendimiento se presenta como la llave para abrir la puerta de la convivencia en una legislatura que rompe con la hegemonía de los dos grandes partidos. Los ciudadanos estarán más atentos que nunca a los movimientos de las distintas fuerzas políticas y no perdonarán a los partidos políticos que mermen sus esperanzas y promesas sólo y exclusivamente por alzarse o mantenerse en el poder. Este nuevo escenario va a exigir a los nuevos partidos minoritarios que pongan sus cartas boca arriba sin traicionar sus programas, lo que no va a resultar nada fácil para algunos.

Aunque es cierto que tenemos a nuestro favor que España se sitúa en permanente ascenso económico en la eurozona y ello genera confianza dentro y fuera de nuestras fronteras, han calado hondo los llamativos casos de corrupción de esta última legislatura de las distintas fuerzas políticas en un electorado que ha aprendido a denunciar sin tapujos y a castigar severamente desde un modelo de ejemplaridad ética loable, apoyado a menudo en las redes sociales.

La forma de comunicar ha cambiado y los principales partidos se ven abocados a saber comunicar a través de las nuevas tecnologías de la información si quieren dialogar con el electorado sobre todo más joven. No me cabe duda de que Podemos ha sabido aprovecharse de estas herramientas de la información, por cierto menos costosas que otras, con habilidad y astucia, sacando así rédito político.

Estamos ante una nueva encrucijada política que cambia los movimientos en el tablero pero no las reglas del juego. Del mismo modo que han aparecido nuevos partidos políticos ha emergido un nuevo modelo de ciudadano, mucho más sensible y receptivo, inconformista y crítico que no permanece impasible ante el incumplimiento de los programas electorales, que pide un gobierno fuerte capaz de resolver los problemas pendientes del país, comenzando por el paro y continuando con la sanidad, la educación, el funcionamiento de las instituciones, el terrorismo yihadista, y un largo etcétera. Confiemos en que los ciudadanos españoles estarán dispuestos a apoyar en lo que haga falta a la clase política en aras de lograr una España mejor, conciliadora e inclusiva desde el respeto siempre a la unidad de España y a la Constitución.

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