24 de julio de 2021, 18:58:38
Editorial


Podemos: ¿territorios frente a ciudadanos?



Pese a ser la tercera fuerza política -69 diputados, frente a los 123 del PP y 90 del PSOE- , da la impresión de que Podemos ha ganado las elecciones. Así, lleva desde el domingo poco menos que desgranando su “programa de gobierno”, al que pretende dotar de blindaje constitucional. Léase con precisión: un programa de partido, un programa muy particular, sesgado, discutible y, con arreglo a muchas valoraciones, una receta de desastre económico que, en lugar de “derechos sociales”, recortará oportunidades y generará paro y pobreza, como hemos visto en Grecia y Venezuela. Podemos tiene todo el derecho a proponer su programa político, pero otra cosa es querer convertirlo en Constitución. La Constitución no es un programa, no es un contenido parcial, es un continente en el que deben caber todos y, desde tiempo inmemorial, hacer constituciones de partido no lleva más que al enfrentamiento y al desastre.

Otro de los asuntos más relevantes es el “modelo de estado plurinacional” al que ya se han referido más de una vez Pablo Iglesias e Iñigo Errejón aunque, por supuesto, sin especificar en qué consiste. Romper el principio de soberanía nacional; esto es, que la soberanía descansa en el conjunto de los ciudadanos, que no de territorios, conduce a un modelo confederal inexistente en Europa y absolutamente inestable.

Tampoco dicen cómo quieren abordarlo, ni concretan en absoluto en qué términos pretenden llevar a cabo “su” reforma constitucional partidista. Sólo han mostrado su intención de consagrar “derechos sociales”; algo reiterativo, por cuanto ya están recogidos en el Título 1 de la Carta Magna. Aparte de los derechos -y deberes, cuestión ésta frecuentemente olvidada por la izquierda- a la vida, tutela judicial efectiva, expresión o propiedad privada están también el derecho a una vivienda digna y al trabajo. Todos ellos, por cierto, de carácter personal, que no territorial.
En este sentido, desde Podemos tendrían que explicar si, como parece, van a primar territorios en detrimento de ciudadanos: un principio -el de la soberanía de la ciudadanía- que siempre ha sido un principio cardinal en la izquierda. Podemos tendrá también que explicar cómo aspiran a cohesionar algo que quieren romper. Máxime, sin contar con el respaldo necesario. Para hacer una reforma de este calado, hay que estar a lo dispuesto en el artículo 168 de la Constitución: primero, hay que aprobar el proyecto “por mayoría de dos tercios de cada Cámara”. Después, se disolverán las Cortes -elecciones otra vez- , y las nuevas “deberán ratificar la decisión y proceder al estudio del nuevo texto constitucional, que deberá ser aprobado por mayoría de dos tercios de ambas Cámaras”. Por fin, “aprobada la reforma por las Cortes Generales, será sometida a referéndum para su ratificación”. Dicho de otro modo: hace falta un mínimo de 234 diputados para dar el giro copernicano que predica Podemos; 69 no bastan.
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