19 de junio de 2021, 15:20:35
Editorial


Cabalgatas sectarias y grotescas



Ayer todavía permanecía viva en las redes sociales la polémica generada por algunas cabalgatas de Reyes, en especial la de Madrid. Tampoco en Valencia fueron a la zaga, con la inclusión de tres grotescos personajes femeninos a modo de “libertad, igualdad y fraternidad” y donde su alcalde, Rafael Ribó, falseó la historia disfrazando de “tradición” de la República lo que no fue sino un desfile aislado y de marcado tinte sectario.

Sectarismo precisamente es lo que ha habido durante todos estos días en Madrid, con el colofón de la cabalgata. Más allá de las creencias de cada uno –consagradas, por otra parte, en el artículo 16 de la Carta Magna- no puede obviarse el origen judeocristiano de gran parte de la tradición española, como la del resto de los países occidentales. Del mismo modo, que venimos también de una tradición greco-latina y, sin necesidad de creer en los dioses del Olimpo, respetamos las representaciones de la mitología clásica, sin tener porqué ponerle a Marte o a Neptuno una pareja femenina para promover el equilibrio paritario. En este sentido, no tienen trasfondo religioso la festividad del Trabajo ni el día de la Constitución, y tampoco Fin de Año; sí lo tienen, en cambio, Navidad -Natividad de Jesucristo- y la venida de los Reyes Magos y, en todo caso, son manifestaciones de honda significación cultural y familiar en el mundo occidental. Los EE. UU. -un país donde la separación entre el Estado y la religión es estricta- la Navidad o el Día de Acción de Gracias, son respetadas por todos, creyentes o no, de forma muy profunda y sentida y a ningún político se le ocurre desvirtuarlas con sectarismo cargado de ignorancia.

En base a ello, resulta grotesco vestir a los Reyes como si fueran drag queens y eliminar cualquier resquicio de villancicos en la cabalgata, poniendo en su lugar música disco. Tampoco parece muy acertado contratar a tipos que dicen “aborrecer la fiesta de los Reyes Magos” -uno de los organizadores- o que ante las cámaras de TVE dicen que los Reyes son los padres. Todo ello, además de sectario, resulta grotesco y sería también una broma absurda y bastante ridícula, sino fuera porque estos son, sobre todo, días de nuestros niños, que quieren ver a sus Reyes Magos con sus camellos incluidos –como Papá Noel, en otros países, y también en España, aparece sin una contraparte femenina, en trineo y con sus renos. Y es ese atentado a la ilusión infantil, lo convierte una alcaldada estúpida e ignorante en indignante. La señora Carmena tiene que entender que estas fiestas son de todos, en especial de los niños, y no sólo de los radicales de Podemos.
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