21 de septiembre de 2021, 1:02:08
Sociedad

UN ESTUDIO COMPARA SUS LÓBULOS PARIETALES


El precúneo, clave para distinguir nuestro cerebro del de un chimpancé

EL IMPARCIAL

Un estudio analiza por primera vez las diferencias entre los lóbulos parietales de ambos. Por EL IMPARCIAL


El paleoneurólogo Emiliano Bruner, del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (Cenieh), ha publicado un artículo en el que compara por primera vez las áreas parietales de cerebros humanos y de chimpancés. "Su investigación demuestra que dichas áreas, en particular el precúneo, están mucho más desarrolladas en nuestra especie", cuenta el Cenieh.

"Además se sospecha que el aumento de tamaño de este elemento situado en la zona interna de los hemisferios cerebrales puede explicar la diferencia entre la forma del cerebro de Homo sapiens y de los demás homínidos extintos", añade.

Según Bruner, “los simios antropomorfos y los neandertales carecen de una etapa de desarrollo especifica de las áreas parietales, que en cambio caracteriza nuestra especie, y que a esta altura se supone pueda estar asociada al desarrollo del precúneo”. Se trata de una de las áreas más variables entre individuos adultos, esencial para la integración visoespacial, que coordina las relaciones entre cerebro, cuerpo y ambiente, enlazando conceptos de espacio y tiempo con simulación y autoconciencia, y hasta con la percepción social. También es nudo fundamental de la red neuronal por defecto, que coordina el funcionamiento base del resto del cerebro.

El precúneo, explica este experto, "es un área con una marcada complejidad vascular y un metabolismo dispendioso, sobre todo en nuestro caso, lo cual resulta interesante ya que está asociada a defectos metabólicos en etapas tempranas de la enfermedad de Alzheimer”.

Los humanos modernos tienen huesos parietales del cráneo y lóbulos parietales más grandes que otros homínidos: "El desarrollo de los lóbulos parietales depende de conjuntos genéticos pero también son muy sensibles a influencias ambientales, incluso culturales. Esto deja abierta la pregunta sobre las causas de estos cambios de tamaño del precúneo entre individuos y entre especies diferentes.
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