19 de septiembre de 2021, 10:09:07
Opinión

Y DIGO YO


Bescansa, flaco favor a la causa feminista

Javier Cámara


Solemne memez la de Carolina Bescansa este miércoles intentando hacer creer al mundo que tiene problemas para criar a su hijo porque trabaja. Partiendo de la base de que, efectivamente, la conciliación laboral en España es desastrosa y hay que hacer mucho al respecto, lo que parece claro es que la solución no es llevarse el bebé al trabajo. A no ser que buscara acaparar todo el interés mediático, como de hecho consiguió.

Después de todo, ella puede acompañarse de su Diego. Su tipo de trabajo se lo permite, pero ¿se ha puesto en el lugar de una mujer policía o bombera o conductora de autobuses o doctora o actriz o torera? ¿Se imagina a una militar exigiendo a terroristas de Estado Islámico que paren de cortar cuellos porque tiene que dar el pecho a su hijo? Hablamos ya, pues, sólo de “algunas” mujeres.

Ahora que es diputada, y está en su mano, que proponga una ley de conciliación de vida laboral, familiar y personal con un nuevo modelo de organización que alargue el permiso de maternidad para poder alargar, a su vez, la lactancia, que flexibilice los horarios y que ponga de acuerdo a todos los agentes sociales para que no desangre económicamente a la madre. Por supuesto, que esa ley incluya a los padres.

Dicho lo visto, da más por pensar que la cosa de ver al niño de Bescansa almorzar en el escaño responde más al ridículo “postureo” que siguió –y que seguirá– la formación de Pablo Iglesias y que poco tiene de reivindicación laboral feminista, ya que la idea de la diputada de Podemos de querer visibilizar un problema va contra los intereses de las propias mujeres.

¿Por qué tiene que ser la mujer la que se lleve el hijo al trabajo, no puede ser el hombre? Podrán decir: “el hombre no puede dar de mamar”. ¿Es que entonces el padre si podrá llevarse al trabajo al bebé cuando termine el periodo de lactancia? Muchas preguntas para un gesto que cada uno interpretará como quiera, por lo tanto, poco efectivo, y que ha quedado como mera exhibición.

A Carolina Bescansa le ha salido el tiro por la culata porque llamando la atención con su bebé en brazos, lo que hizo realmente fue poner el foco en todas las prebendas que ya tiene por el mero hecho de ser diputada. Es decir, por si todavía quedaba alguna duda, ya pertenece a la casta.

Una casta que no tiene demasiados problemas en llevar y recoger a sus hijos de la guardería porque el horario no es nada malo. Es más que probable que no tenga que pagar suplemento por extensión de horario. Aunque todo es más fácil teniendo el privilegio de contar con el parvulario en su propio lugar de trabajo. Además, dispondrá desde ahora de un buen sueldo. Ni más ni menos que el que su partido ha criticado desde el principio por excesivo. Como excesivas sonaban también las dietas. Veremos si ahora toda la bancada podemita renuncia a ellas. Y si, además, dura en el puesto un tiempo, se garantiza de por vida una pensión estupenda.

Carolina no tendrá que pagar zona azul para aparcar –en caso de encontrar sitio– o aguantar los retrasos y las aglomeraciones del transporte público porque le pagarán los taxis, que tienen la costumbre de recogerte en tu casa y dejarte en la puerta del Congreso.

Aunque siempre puede optar por la bici… con sillita para Diego, claro.

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