16 de diciembre de 2019, 15:17:16
Editorial


El Estado Islámico se baja el sueldo

EL IMPARCIAL


Un documento del Estado Islámico (EI), recién interceptado y traducido, da cuenta del grave quebranto económico que comienza a hacer mella en los activos de esta organización terrorista. El origen de esta merma sustancial en las cuentas del califato impostor proviene de varios frentes. De un lado, la elección de los blancos por parte de la coalición internacional ha golpeado sus incipientes Bancos creados en territorio de Irak y ha hecho menguar el transporte de crudo con el que venía financiando su maquinaria de guerra. La propia bajada en el precio del barril de petróleo ha venido a reforzar inesperadamente esa estratégica ofensiva a sus medios de financiación. Por último, las recientes pérdidas territoriales inciden aún más en esa táctica de la coalición internacional, porque supone la privación de cuantiosos impuestos con los que el EI expolia a grandes ciudades bajo su poder y la todavía más importante pérdida de pozos petrolíferos a manos de sus oponentes. El plan de estrangulamiento económico a estos sangrientos fanáticos avanza a buen paso.

Nada que el propio Estado Islámico no conozca. Esa ha sido su estrategia para doblegar a Libia, atacando sus exportaciones de crudo. En Egipto persigue el mismo propósito asaltando a la vez el tráfico de combustible y la industria turística. Acabar con ella en Túnez ha sido su línea maestra. Asfixiar económicamente a sus enemigos en el ámbito islámico es una maniobra que conoce muy bien y maneja sin escrúpulos. Ahora comienza a recibir el pago en la misma moneda Tal como han informado medios anglosajones, entre ellos la CNN o la revista Forbes, el deterioro es tan drástico que le ha obligado a bajar a la mitad los emolumentos a sus combatientes, sin excepción de ningún tipo. A pesar de que la agresividad de los muyahidines se atribuía por completo a su aguerrido fervor religioso, lo cierto es que el EI recompensaba con suculentas pagas a sus milicianos, incrementadas con el pillaje en cada una de sus conquistas. Parte de la eficacia de la propaganda en sus redes de captación, se sustentaba en la falsa promesa de una vida acaudalada en el califato. Esa patraña toca a su fin, y el recorte de la paga a los soldados está detrás de su creciente desmotivación.

La coalición que se enfrenta a tan monstruoso poder en el extremo oriental del Mediterráneo, haría bien en apretar aún con más fuerza este estrangulamiento financiero que restringe sus recursos bélicos y desmoraliza de forma creciente a sus huestes. Desánimo obvio en los últimos combates, pero que no podrá aprovecharse si a los combatientes del EI no se les oponen otros que pisen el terreno. Pulsar el desaliento y conformar una coalición eficiente que ataque por vía terrestre, es el único modo de coronar la aniquilación de una organización criminal tan poderosa que viene desestabilizando a demasiadas naciones en varios continentes.

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