16 de diciembre de 2019, 9:31:03
Editorial


Atacar al Daesh en Libia



Martin Kobler, enviado especial de Naciones Unidas para Libia, ha puesto el dedo en la llaga al señalar que “mientras los políticos discuten los artículos y comas del acuerdo, el Estado Islámico se expande en el país”. En efecto, una Libia debilitada, fragmentada, y con dos Gobiernos paralelos, uno en Trípoli, controlado por las fuerzas rebeldes, y otro Gobierno oficial asentado en el este del país, es terreno más que abonado para que las huestes del califato del terror intensifiquen su presencia en Libia y lo conviertan con rapidez en otro de sus feudos. No es casual esta intención del Daesh especialmente ahora que en Irak y Siria han visto considerablemente mermadas sus posiciones por los intensos bombardeos de la coalición internacional que están alcanzando grandes éxitos.

Junto a la advertencia de la ONU, la ministra de Defensa italiana, Roberta Pinotti, ha lanzado una contundente voz de alarma sobre la situación en Libia, que se agrava a pasos agigantados, reinando el caos y la inestabilidad, a falta de un Gobierno fuerte y estable. E, igualmente que Kobler, ha señalado que esto está siendo aprovechado por el Estado Islámico para ampliar sus dominios más allá de Sirte, donde ya ha implantado su sangrienta pezuña. No hay que olvidar que esta ciudad libia es un enclave estratégico, con ricos yacimientos de petróleo, y que se encuentra a unos trescientos kilómetros de la isla italiana de Sicilia.

Es decir, debemos ser muy conscientes de que el Daesh está a las puertas de Europa, por lo que no puede permitirse que consolide y amplíe su dominio en Libia. En este sentido, Roberta Pinotti ha asegurado con razón que “el tiempo apremia” y ha planteado una intervención en Libia. Según parece, Estados Unidos tiene previsto abrir en Libia un tercer frente contra el Daesh, con la colaboración de las fuerzas aliadas, aunque la operación todavía no cuenta con el aval del Congreso. Pero, sin duda, el tiempo apremia. El Daesh no pierde ni un minuto en sus asentamientos y en su desafío global a Occidente. Por eso, además de seguir con la ofensiva en Irak y Siria, este tercer frente se presenta imprescindible. Y, por muchas dificultades que encierre, una operación terrestre contra el Daesh en sus feudos no habría que descartarse. La ofensiva sobre el terreno resulta muy eficaz, como están demostrando las milicias kurdas en sus decisivos, pero insuficientes, ataques por tierra al Estado Islámico.

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