16 de septiembre de 2019, 13:09:29
Sociedad

HALLAZGO EN UN YACIMIENTO ISRAELÍ


Los seres humanos comíamos tortugas hace 400.000 años

EL IMPARCIAL

Hallazgo en un yacimiento de la Cueva de Qaesem, en Israel. Por EL IMPARCIAL


El consumo de tortuga se remonta a hace 400.000 años. Así lo afirma un estudio publicado en la revista Quaternary Science Reviews por un equipo internacional liderado por el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (Cenieh), que recoge los descubrimientos efectuados en el yacimiento israelí de la Cueva de Qesem, en Israel.

El equipo de investigación "encontró fragmentos de caparazón y huesos de las extremidades de tortuga con marcas de corte, fracturación intencional y signos de cremación en varios niveles de la secuencia estratigráfica, lo que indica que estos reptiles no fueron consumidos una sola vez, sino que su explotación se produjo en más de un episodio durante los 200.000 años de formación sedimentaria del yacimiento", explica el Cenieh.

Las marcas de carnicería y especialmente los patrones de cremación diferencial en el caparazón "apuntan a que la mayoría de las tortugas fueron asadas dentro de su propio caparazón, directamente sobre las brasas, para después ser fracturadas y descarnadas con la ayuda de herramientas de sílex". Este descubrimiento añade una nueva dimensión al conocimiento del comportamiento de los grupos humanos del Levante, "con los patrones de cocina como un aspecto cultural mucho más arraigado de lo que conocíamos hasta la actualidad”, comenta Ruth Blasco, una de las investigadoras.

Este hallazgo representa una prueba directa del amplio espectro de recursos que los grupos humanos del Oriente Próximo utilizaban en el Pleistoceno Medio, a la vez que denota la elevada capacidad de estos homínidos para adaptarse al medio y a las posibilidades que les ofrecía: "Los habitantes de Qesem cazaban sobre todo ungulados, como gamos, ciervos, caballos y grandes bóvidos, los cuales concentrarían la parte principal de su menú diario. No obstante, también se incluían puntualmente algunos pequeños animales como alimento complementario en sus dietas, hecho de suma importancia, ya que hasta hace poco los humanos anatómicamente modernos parecían ser los únicos en haber ampliado su dieta con animales de talla muy pequeña, como conejos, tortugas o pájaros, además de vegetales.

A partir de los análisis de cálculos dentales en algunos restos humanos encontrados en el yacimiento, “sabíamos que los habitantes de Qesem también consumían vegetales, y ahora podemos decir que también comían tortugas, las cuales fueron recogidas, procesadas y asadas, a pesar de que no proporcionan tantas calorías como otros animales de mayor tamaño, como por ejemplo el gamo”, explica otro de los científicos que han participado en el estudio.
El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.elimparcial.es