1 de diciembre de 2020, 7:01:46
Editorial


El nuevo partido de Ada Colau




Ada Colau se está convirtiendo en un referente de la extrema izquierda catalana; algo, por lo demás, inquietante, habida cuenta de sus planteamientos antisistema. Aspira a atraer al electorado menos incendiario de la CUP, a los descontentos del PSC y dejar de ser marca blanca de Podemos para construirse una propia a su medida.

Ya ha dejado caer que quiere formar “un espacio, que no una sopa de siglas” donde se de cauce al derecho a decidir y a programas sociales. En otras palabras, independentismo con tintes progresistas y de corte antisistema. A diferencia de Madrid, donde Manuela Carmena no es nadie sin el apoyo de Podemos -y del PSOE, conviene recordarlo-, en Barcelona es Ada Colau quien lleva el timón, y parece que cada vez con una mayor independencia.

Pablo Iglesias puede tener un problema en Cataluña. Comparte con Ada Colau muchas cosas, demasiadas: por eso, pueden convertirse en rivales. Y, si la alcaldesa radical decide navegar sola, poco podrá hacer el caudillo de Podemos. Tampoco es una buena noticia para una CUP desgastada tras las negociaciones para formar govern y un PSC que no parece levantar cabeza. Con todo, el auge de alguien como Ada Colau se produce, entre otras cosas, por la ausencia de alguien que pueda oponer su discurso con argumentos -que de sobra los hay-, y eso es revelador de la falta de liderazgo en la política catalana y la ausencia de una izquierda coherente e internacionalista.
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