30 de marzo de 2020, 6:50:35
Editorial


Rajoy: demasiada corrupción en el PP



Hay quien se sigue preguntando en el entorno del PP si el partido no estará siendo objeto de una “conspiración judicial”, a tenor de los últimos casos de corrupción en Valencia y Madrid y que éstos coincidan con las negociaciones para la investidura. En realidad, la justicia sigue su curso y cuando una investigación arroja indicios delictivos se obra en consecuencia. Esa es una excelente noticia: que en España hay una separación e independencia de poderes.

Es lo que ha pasado ahora con el PP. Todos los casos de corrupción en Valencia y flecos de la operación Púnica en Madrid deterioran aún más la imagen del partido en materia de corrupción. Gürtel, Brugal,y Bárcenas –y lo que siga- han generado también una considerable alarma social, por lo demás totalmente justificada. Es de recibo, pues, que se exija responsabilidades al más alto nivel. Y por elevación, dichas responsabilidades deberían recaer en Mariano Rajoy.

El aún Presidente en funciones heredó un país casi quebrado y en riesgo de rescate, con todo lo que ello implicaba. Sin embargo, Rajoy fue capaz de revertir la situación. Estabilizó las cuentas, creó empleo y recuperó parte del prestigio internacional dilapidado durante el zapaterismo. Eso es un mérito que nadie le puede negar. Pero del mismo modo, la proliferación de casos de corrupción vinculados al Partido Popular, así como su tibia y errática reacción ante ellos -el último ejemplo, “blindar” en el Senado a Rita Barberá- es tan sonrojante como real. Y lo suficientemente grave como para que quien ha estado al mando durante todo este tiempo deje paso a otros libres de semejante alforja. El PP en general –y Rajoy en particular- tienen que entender que se puede ser responsable, como es el caso, sin necesidad de ser culpable. Y las responsabilidades políticas hay que depurarlas…dimitiendo.
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