20 de enero de 2020, 22:56:44
Opinion

POR LIBRE


Hagan apuestas: ¿Nuevas elecciones o Iglesias de vicepresidente?

Joaquín Vila


Casi dos meses después del 20 D, ya solo quedan dos alternativas al esperpento político que sufrimos. O gobierna el frente popular jaleado por los independentistas o se convocan nuevas elecciones. Tras la aberrante y gélida reunión del sábado entre Rajoy y Sánchez, resulta evidente que el PP se opondrá a cualquier candidato que no sea el suyo. Queda por saber si Pedro Sánchez ahorma su delirante pacto con Podemos e independentistas y, en tal caso, si el partido le permite seguir adelante.

Pedro Sánchez, pese a que anda brincando de partido en partido como pollo sin cabeza, ha alcanzado el protagonismo político con el que nunca soñó y ha sido capaz de hacer dudar a los barones al ponerlos en la tesitura de gobernar con Podemos o arriesgarse a quedarse con 70 escaños, eso con suerte. Con todo, le costará convencer a los barones de la aventura suicida con Pablo Iglesias y los secesionistas. El último enigma del esperpento.

Con este panorama, los partidos políticos ya están desempolvando las pancartas y, en muchos casos, sus declaraciones suenan más a campaña electoral que a otra cosa. Conviene empezar a contemplar ese escenario, en el que probablemente estemos en poco más de un mes.

Es verdad que convocar de nuevo a los españoles a las urnas supondría un gasto desmesurado, una nueva crisis política, la paralización de la economía, conmoción en la opinión pública y, casi lo peor, tener que soportar otra desquiciante campaña electoral. Pero también es verdad que la otra alternativa solo conduce a soportar a Pedro Sánchez de presidente y a Pablo Iglesias de vicepresidente.

El CIS ha señalado que los resultados de unas nuevas elecciones serían similares a los del 20 D. Pero todo cambiaría si los actores principales fueran otros. Y ese escenario es, probablemente, el mejor. Pues el problema para formar gobierno, más que de los partidos, es de dos candidatos, de la soberbia de Rajoy por enrocarse, y del empeño de Sánchez en vetar al PP, en gobernar a cualquier precio, pese a obtener el peor resultado electoral de la historia del PSOE.

Pero, en el caso de nuevas elecciones y si sonara la flauta y el PP por ejemplo, lo encabezara Sáenz de Santamaría y el PSOE, Susana Díaz, los pactos entre los dos grandes partidos serían posibles. En la media hora que dedicaron Rajoy y Sánchez el sábado a escupirse a la cara, las presuntas líderes del PP y del PSOE serían capaces de cerrar un principio de acuerdo de Gobierno.

Solo, pues, en caso de que PP y PSOE se presenten con nuevas caras podría producirse el pacto entre los dos grandes partidos, la gran coalición, la mejor salida al atasco institucional, a la crispación política, y el único escenario posible para esas reformas que todos desean, que todos anuncian, pero que sin los dos tercios de las Cámaras nadie podría abordar: la Constitución, la educación, la sanidad, la corrupción, el terrorismo, la ley electoral…

Las nuevas elecciones, a pesar del gasto y del desgaste, pueden suponer la única salida al atolladero en que se encuentra España. Solo si Rajoy y Sánchez se esfuman. Lo demás, una quimera o un suicidio.
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