29 de septiembre de 2021, 1:14:06
Nacional

LLEGÓ A HABLAR DE GOBIERNO "ABSOLUTISTA" DEL PP


Sánchez se centra en atacar a Rajoy para captar a la izquierda

Elena G. Antón

El líder socialista intenta conseguir el apoyo de Podemos cargando contra el PP. E.G.A.


El discurso de Sánchez en la primera sesión de su debate –sin debate- de investidura ha girado en torno a dos ejes principales con un mismo fin: descalificar al Partido Popular y su gestión, así como a Mariano Rajoy y, por otro lado, hacer especial hincapié en la parte más social de su programa y de su acuerdo con Ciudadanos. Objetivo: Podemos.

Con un tono buenista y -a ratos- conciliador durante toda su intervención –salvo para con los populares, a quienes ha vuelto a dejar claro que no concibe la gran coalición-, Sánchez ha ofrecido un Gobierno que abogue por el cambio, el acuerdo y el diálogo que, ha dicho, ha faltado durante los últimos cuatro años. Una legislatura de la quiere borrar las consecuencias de sus políticas. Así, no ha escatimado en descalificaciones y críticas encendidas sobre la gestión del anterior Ejecutivo, que ejerció “con mayoría absoluta y absolutista”.

Ha abogado por acabar con “las imposiciones y los frentismos” y que el trabajo del Gobierno esté marcado por “la eficacia y la transparencia”. Es el cambio que, ha dicho, esperan los españoles y el que a él le “ilusiona promover”. Para él, el mensaje que salió de las urnas el 20D fue “abandonemos las políticas del señor Rajoy”. Sánchez ha sumado incluso a los que no quieren sumar con él para insistir en que si 18 millones de españoles votaron por la no continuidad del actual Gobierno, el resto de fuerzas políticas deben apostar por el cambio.

“Salir de esta sesión sin acuerdo significará que hemos hecho mal nuestro trabajo”, ha dicho Sánchez al principio de un discurso en el que no ha cesado de lanzar la pelota a los partidos de izquierdas que le niegan su apoyo tras el acuerdo con C’s, con Podemos a la cabeza. "Hasta la peor de las medidas del acuerdo de PSOE y Ciudadanos es mejor que mantener a Rajoy".

Una pelota que llevaba bordado el leitmotif del discurso: “Todo esto, señorías, lo podemos hacer a partir de la próxima semana”. Así, Sánchez ha dejado claro que depende de estos partidos que en una semana España haya salido de la situación de bloqueo político en la que se encuentra y puedan empezar a trabajar en las necesidades del país.

Pelota y argumentos que no han convencido a sus destinatarios, que tras el ‘debate’ se han declarado “decepcionados” con un discurso que “no ha estado a la altura”. “Si la mayoría de españoles y de diputados quiere un cambio de gobierno, ¿por qué no lo llevamos adelante?”, preguntaba Sánchez con impostado tono inocentón. “¿Por qué no hacemos un gobierno de cambio y nos ponemos de acuerdo para votar juntos en todo en lo que estamos de acuerdo? ¿Dónde está el problema?”, insistía en preguntar fingiendo la dulce ignorancia con la que lo haría un niño de cinco años que no entendiese los conflictos de los adultos.

En el mismo tono pseudo dulzón ha lanzado otros mensajes en los que aseguraba que, “con total humildad”, su partido no exige ni aspira a imponer nada. “No tenemos líneas rojas, solo firmes convicciones”. Y decenas de mensajes alrededor de la palabra cambio, la más pronunciada en su discurso. “El diálogo y la colaboración dejan de ser una opción y pasan a ser una obligación si se quiere un gobierno de cambio”. Y si no se hace, una de esas pelotas: “resultará muy difícil explicar a los españoles por qué no somos capaces de llevarlo adelante”.

Sánchez, que ha confesado que su anhelo, el de sus votantes y el de los votantes de otros partidos de izquierda hubiera sido una coalición de izquierda, también ha reconocido que no suman. “Lo siento pero no suman”, decía de las izquierdas que se habían creado una falsa esperanza. Pero sí han ganado las fuerzas del cambio, volvía a insistir. Y había que sumar a C’s, se justificaba.

“No hay una suma posible solo con partidos de la misma ideología, estamos obligados a mezclarnos, a hacer mestizaje ideológico” del que enriquece, abre la mente y gratifica. Volvía al tono lírico y romántico. Eso sí, en este sentido, lanzaba un “dato incontestable”: todas las alternativas pasan por el PSOE. “Por nuestra posición ideológica, somos la piedra angular de nuestro sistema político”. Nada menos.

Y más romántico aún se puso cuando, hasta en dos ocasiones, agradeció a Albert Rivera su “compromiso, valentía y coraje”. Iglesias, al que quizá pretendía despertar ciertos celos, aplaudía lleno de ironía este agradecimiento del socialista a su socio de acuerdo.

Aunque menos evidentes, también ha tenido cariños para Podemos, que eran realmente los principales destinatarios a convencer con su mensaje. Sánchez ha plagado su discurso de pespuntes sociales y ha puesto especial entusiasmo en hablar del plan de emergencia social y de las bases para reconstruir y modernizar el Estado del Bienestar, tocando incluso palabras clave que pudieran activar las endorfinas de sus deseados. Medidas contra desahucios. Ingreso mínimo vital. Eliminar cláusulas abusivas del sistema hipotecario.

Ha desgranado sus propuestas y los puntos incluidos en el acuerdo con Ciudadanos. Todos menos el que hace referencia a la supresión de las Diputaciones provinciales, punto donde ya han chocado antes de empezar. Sánchez lo aceptó para cerrar el pacto, los socialistas de las Diputaciones se le echaron encima y Sánchez reconoció que no está de acuerdo en suprimirlas. Hoy, directamente, sí las ha suprimido del discurso para evitar fricciones donde no las quería.

¿Por qué ha ido a ‘investirse’ sin el apoyo suficiente? Porque para Sánchez, el ofrecimiento del Rey no le parece una invitación que se pueda eludir. Y se congratula de que, al dar un paso al frente, consiguieron salir de la situación de bloqueo “a la que la falta de responsabilidad de Rajoy nos había llevado”. Por eso, antes de acabar, se ha dirigido a su grupo parlamentario y les ha dicho, con orgullo: “Gracias, hemos cumplido”.

“El éxito o el fracaso de este debate dependerá de todos nosotros y nosotras”, vaciaba Sánchez el cesto de las pelotas para acabar. Su propuesta: sacar a España del bloqueo, poner el cambio que esperan millones de españoles y avanzar a la velocidad que conjuntamente se decida. “Tendremos que responder con un sí o con un no y en ese momento, sabremos exactamente dónde está cada uno”. Y, debajo de esa frase, que Podemos sepa que si no le apoya, está con el PP.

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