17 de octubre de 2019, 13:03:38
Mundo

CUMBRE CUBA - ESTADOS UNIDOS


Obama defiende la reconciliación con Cuba en su discurso final

EL IMPARCIAL

Criticó el embargo y relativizó las diferencias entre los gobiernos.


El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, afrontó este martes, en el último día de la histórica visita realizada a la isla caribeña, el discurso central de su estancia en Cuba, en el auditorio del Gran Teatro de La Habana y ante la atenta mirada de Raúl Castro. Antes de referirse a la materia nuclear de la comparecencia,el diagnóstico y las conclusiones extraídas de los múltiples encuentros mantenidos en su experiencia relativa al régimen comunista, el dirigente efectuó una referencia al terrible atentado acontecido en Bélgica. "El pueblo americano está con la gente de Bélgica, que ha sufrido el ataque terrorista a gente inocente", avanzó para proclamar, a continuación, que "el mundo debe estar unido, debemos estar juntos,másallá de nacionalidades o religiones, contra esta amenaza".

Abrió su charla Obama agradeciendo al gobierno cubano el trato que le han brindado durante su estancia para empezar su alocución, salpicada de frases en español, expresando un tributo a José Martí. "En 'Cultivo una rosa blanca', Martí hizo una oferta de amistad y paz. Hoy, como presidente de los EEUU 'hago un saludo de paz' al pueblo cubano. La Habana está a 90 millas de Florida, pero hoy estamos más cerca, superando barreras de dolor y separación", saludó.

Quiso el mandatario estadounidense esbozar en su discurso un mensaje de reconciliación que arrancó por el subrayado de los aspectos que unen a ambos pueblos. "Los cubanos que vinieron a América buscando libertad me recuerdan a mi caso particular, porque la revolución tuvo lugar el mismo año en que mi padre vino a EEUU", expuso. "He venido a enterrar las armas para extender la mano de amistad a la gente de Cuba", prosiguió. "Quiero ser claro, la diferencia entre mi gobierno y los anteriores es real, y Castro piensa del mismo modo, por lo que necesito reconocer cuánto compartimos. Porque en muchos aspectos somos hermanos que han estado enfrentados", matizó antes de argumentar la cultura como nexo capital, señalando que "Martí hizo sus mejor discurso en Nueva York", que Mohamed Ali hizo un homenaje a Cuba y que artistas como Celia Cruz o Gloria Stefan representan esos puentes que también solidifica la pasión compartida por el béisbol, o, en castellano verbalizado, "jugar a la pelota". "Millones de personas en nuestros países comparten religión. Compartimos valores comunes en nuestras vidas. Amor a la familia. Pasión por hijos. Compromiso".

"Pero no podemos olvidar las diferencias sobre cómo organizamos nuestros gobiernos. EEUU es un país democrático multipartidista y Cuba es un sistema socialista de un solo partido; y EEUU fija los derechos en el individuo, Cuba en lo común. Sin embargo, Castro anunció que iba a empezar un proceso de normalización y desde entonces hemos empezado las relaciones diplomáticas, hemos favorecido la apertura de negocios de americanos en Cuba, hemos hablado de impuestos", relató.

"Lo que Estados Unidos estaba haciendo no era correcto", confesó para, de inmediato, reconocer que "el embargo no tiene sentido en este siglo". "No sólo no ayudó a las personas sino que las perjudicó. Deberíamos estar avergonzados. Americanos y cubanos debemos trabajar juntos para encontrar la salida del embargo", reflexionó ante la ovación del auditorio.


Giró, entonces, su atención del oyente con mando hacia los ciudadanos de la isla. “'Creo en el pueblo cubano'. Esa es la razón principal de este cambio. Porque esto no es sólo un acercamiento y normalización entre gobiernos, sino que con la gente también. Creemos que los jóvenes cubanos deben mirar al futuro con esperanza. Soy optimista porque creo que los cubanos están tan preparados para construir cosas como cualquiera en el mundo. En EEUU tenemos una prueba de lo que pueden hacer, en Miami", manifestó. "'El cubano inventa'", proclamó antes de explicar que "tienen unos recursos sensacionales, como el sistema de educación y salud. Pero el gobierno tiene que encontrar espacio para esos cambios. Tienen que ser ellos mismos".

"Cuba puede innovar sin perder su escencia, me dijo Sandra, dueña de un pequeño negocio. Ahí es dónde el crecimiento empieza y el orgullo reside, en conocer los recursos y la manera de solucionar los problemas en el lugar en el que vives".

"Es tiempo para invertir y crear en Cuba. Debería ser fácil abrir un negocio en Cuba o invertir y los cubanos deberían poder conectarse con todo el mundo. No hay limitaciones desde EEUU para que los cubanos tomen esta dirección. Depende de la educación, el sistema de salud y la libertad para invertir. Pero también del intercambio de ideas. Explorar los diferentes puntos de vista. Y sé que esto tiene un significado especial cuando lo dice un presidente americano".

"He admitido la incapacidad de los gobiernos americanos para hacer políticas que mejoraran la situación con Cuba", recalcó, "pero debemos hablar honestamente de las cosas que como americanos creemos", recuperando la distancia entre la isla y el continente norteamericano. "Marti dijo: la libertad es lo que necesita cada hombre para ser honesto. Creo que cada persona debe ser igual ante la ley, cada niño merece la dignidad de tener educación, salud y comida; que los ciudadanos normales deben ser libres para hablar lo que quieran, incluso para protestar pacíficamente y criticar al gobierno; y creo que cada persona debería tener libertad para ejercer su fe en público. Esos derechos son universales. No es un secreto que los gobiernos compartimos muchos de esos".

"En América es posible que un niño como yo, que crece desde una posición no privilegiada, pueda llegar a Presidente. Tenemos muchos defectos, como la pena de muerte o la discriminación racial. En el año de la revolución era ilegal en EEUU que mis padres se casaran, porque eran de diferente color. Pero la gente se organizó, protestó y creó movimientos sociales, cuyo resultado es lo que tenemos en al actualidad. No digo que esto sea fácil, pero la democracia es la manera en la que se resuelven estos problemas. Donde hombres, mujeres y gays adquieren sus derechos. Donde la gente tiene voz. América te da la oportunidad y libertad", exclamó para subrayar el intento por trazar una bismo entre el país estadounidense actual y el de décadas pasadas. "Tomemos a la actual campaña a las Presidenciales: hay dos cubanos que son candidatos del partido republicano y compiten con una mujer por ser presidente. No queda nada de aquel país del 59", concluyó.

Lanzó, encontes, un mensaje para el gobierno: "Los ideales de la revolución cubana, americana o del mundo, toman su lugar en la democracia. Cada país debe encontrar el lugar para que la democracia entregue libertad a la gente para desarrollar su potencial y encontrar nuevos horizontes. Apelo a la gente joven para que se mueva. 'El futuro de Cuba tiene que estar en las manos del pueblo cubano'", expuso en un vivo alegato.

"Creo que mi visita demuestra que no nos tenemos miedo. Tengo la confianza de que el Gobierno cubano no tiene miedo a las voces de su pueblo. Tienen que confiar en que el pueblo tomará las decisiones correctas. Y tengo la fe de que Cuba seguirá teniendo su rol en el mundo. Nadie quiere dejar de reconocer la labor de los miles de médicos cubanos que viajan para ayudar a los pobres. El ejército de EEUU y los médicos cubanos trabajan codo con codo. Americanos y cubanos están hoy sentados en la misma mesa, también para cooperar por la paz en Colombia. La cooperación hace bien y ayuda. Castro y yo estuvimos en Johannesburgo para honrar a Nelson Mandela y, examinando su vida y sus palabras, tenemos que reducir la discriminación en nuestros países. Y, además, los cubanos son descendientes de africanos".

Avanzó su diagnóstico Obama hacia la conclusión del mismo explicando que "seguiremos teniendo diferencias sobre cómo promocionamos la paz, la libertad y los derechos humanos, pero seguiremos avanzando en las relaciones, porque 'todos somos americanos'". "Estamos en una nueva era", continuó. "El drama del pasado tiene que quedar atrás. Se que la gente de Cuba tiene orgullo, preparación y talento para salir adelante. Soy optimista porque esto marcará el futuro de Cuba. Y los recuerdos de la doloroso y violento pasado de separación tienen que quedar atrás. La pasión es muy fuerte", argulló antes de tocar uno de los temas sensibles de su dialéctica: "La comunicad cubana de EEUU no habla de política, sino de familia, de cómo perdieron sus casas, de la esperanza de futuro y libertad. Fuera de políticas, la gente es gente y la familia es la familia".


"Ya conocía la pasión de los cubanos en América pero no sabía del talento que los cubanos de aquí. La reconciliación de los cubanos es fundamental en el futuro de cubano. De los nietos de la revolución. Conocía Gloria González, que regresó a Cuba después de 60 años, me comentó lo que vivió en el reencuentro: 'Me reconoces pero no te reconozco', le dijo a su hermana, después de 60 años", compartió.


Su despedida, que conllevó el aplauso unánime de la tribuna, culminó un alegato por la sutura de las heridas, con el fin de la apertura de la nación caribeña a un mundo que desea degustar sus recursos humanos. "A veces los cambios más importantes empiezan en lugares pequeños. Hay circunstancias que hacer cambiar, pero la reconciliación y la humanidad empieza en el confiar en el otro, en entender al otro, perdonar. La gente de Cuba debería construir su futuro unido", reclacó para abandonar su comparecencia con el lema ,medular: Hemos vivido un proceso de revolución, conflicto, sacrificio y ahora paz. Es hora de construir un futuro 'de esperanza' juntos. Llevará tiempo, no será fácil, daremos pasos atrás, pero 'si se puede'.

El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.elimparcial.es