26 de septiembre de 2021, 1:42:55
Opinión

POR LIBRE


La cama redonda de Pedro Sánchez

Joaquín Vila


Nadie puede discutirle a Pedro Sánchez el entusiasmo que despliega para lograr ser investido presidente. El acuerdo con Ciudadanos le sirvió para ganar tiempo y frenar la ofensiva de Susana Díaz y los barones. Y, pese al ridículo de la solemne firma del “pacto de legislatura”, mantuvo el protagonismo al presentarse a una investidura imposible.

Pero la realidad se impuso y ahora se encuentra en tierra de nadie, con Albert Rivera mosqueado por sus acercamientos a Podemos y con Pablo Iglesias a la espera de tirarle de las orejas y humillarle. Y como ya es consciente de que solo con Ciudadanos no podrá gobernar, ahora se ha sacado de la manga un nuevo invento, tan absurdo, o más, que el famoso pacto de legislatura. Este mismo martes ha desvelado su intención de formar gobierno con ministros de los dos partidos emergentes. Y se ha quedado tan pancho, incluso ha podido creerse la genialidad de su nueva fórmula.

¿En qué cabeza cabe que Pablo Iglesias y Albert Rivera puedan sentarse en el mismo Consejo de Ministros? Y, en cualquier caso, ¿cómo podría gobernar con dos partidos tan opuestos ideológicamente? ¿Qué medidas fiscales, por ejemplo, podrían apoyar al unísono un partido de centro derecha y otro de extrema izquierda? Y para qué hablar de la defensa de la unidad de España que proclama Ciudadanos frente a los romances de Iglesias con Otegui y sus declaraciones a favor del acercamiento de presos etarras y la defensa del derecho a decidir de vascos y catalanes. Y así, hasta el infinito. Ciudadanos y Podemos no estarían de acuerdo ni en el color de la moqueta de La Moncloa.

Pedro Sánchez lucha a la desesperada para mantenerse bajo los focos, quizás porque sabe que en cuanto se despiste se queda sin poltrona. Pero alguien debería decirle que se relaje, se centre, que haga cuentas y que recuerde que solo será presidente del Gobierno si cede la vicepresidencia a Pablo Iglesias, seduce a los independentistas y burla a los barones del PSOE. Y no hay más.

El secretario general del PSOE no puede seguir por este camino lleno de bandazos, de propuestas delirantes y de pactos imposibles. Si quiere gobernar que se reúna con Pablo Iglesias, se baje los pantalones y acepte todas las chorradas populistas y todos los ministerios que le impongan. Todavía está a tiempo. Y, así, seguro que logrará entrar en La Moncloa. Durará unos meses en la poltrona, aniquilará el PSOE, desestabilizará y arruinará a España y, solo así, será presidente del Gobierno. Pero que no venda humo. Que no crea que los españoles son tan tontos como para creer que Ciudadanos y Podemos pueden compartir gobierno. Que se baje de la nube y pise la tierra. Y que se vaya bajando también los pantalones, ahora ante Pablo Iglesias, mañana, ante Susana Díaz. Y España tendrá un presidente en calzoncillos. Pero presidente a fin de cuentas.

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