12 de abril de 2021, 23:48:24
Sociedad

SE ACELERA EL AUMENTO DEL NIVEL DEL MAR POR LAS EMISIONES DE GASES


El hielo de la Antártida, en peligro de "colapso imparable"

EL IMPARCIAL

Estudio publicado en la prestigiosa revista Nature. EL IMPARCIAL


Según un estudio publicado esta semana en la revista especializada Nature, el continuo crecimiento de las emisiones de gases de efecto invernadero en las próximas décadas podría desencadenar un colapso imparable del hielo de la Antártida, provocando un aumento del nivel del mar de más de un metro para el 2100 y más de 15 metros en 2500.

La buena noticia, según Rob DeConto, geocientífico de la Universidad de Massachusetts Amherst y coautor del estudio, es que han demostrado que se puede frenar ese crecimiento del nivel del mar. Se trata de esforzarse para reducir las emisiones con la suficiente rapidez como para limitar el aumento de la temperatura mundial a aproximadamente 2 grados.

Una situación más grave de lo que se creía

Los resultados de esta investigación se suman a un creciente conjunto de estudios que sugieren que el hielo de la Antártida no es tan estable como se pensaba. El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático estimó en su informe de 2013 que el deshielo de la Antártida apenas contribuía en unos centímetros a la subida del nivel del mar prevista para el año 2100. Sin embargo, a medida que la comunidad científica ha mejorado su comprensión sobre cómo el océano y la atmósfera afectan a la capa de hielo, sus proyecciones para el futuro del continente se agravan.

DeConto y su colega David Pollard, un palaeoclimatólogo de la Universidad Estatal de Pennsylvania, han desarrollado un modelo climático que da cuenta de la pérdida de hielo causada por el calentamiento de las corrientes del océano y por las temperaturas atmosféricas crecientes. Según este modelo, los estanques de agua resultante del deshielo que se forman a menudo en la superficie del hielo terminan drenando a través de grietas; esto puede provocar una reacción en cadena que rompe las barreras de hielo y provoca grandes acantilados de hielo expuestos a colapsar bajo su propio peso.

Teniendo en cuenta estos procesos, los responsables del estudio han podido mejorar el conocimiento de periodos geológicos pasados clave, que llevan décadas desconcertando a los científicos. Han determinado, por ejemplo, que antes de la última edad de hielo –hace entre 130.000 y 150.000 años-, los niveles del mar eran de 6 a 9 metros superiores a los de hoy en día, mientras que los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera eran en torno a un 30 por ciento más bajos. Y hace 3 millones de años, con unas cantidades de CO2 similares a las actuales, el estudio dice que los océanos podrían haber sido entre 10 y 30 metros más altos.

A partir de la reconstrucción de estos modelos pasados y su proyección hacia el futuro, DeConto y Pollard han concluido que, con el tiempo, el calentamiento atmosférico se convertiría en el principal responsable de la pérdida de hielo.

Según otro investigador que trabaja en la predicción de los procesos futuros de deshielo, Nick Golledge, de la Universidad de Victoria de Wellington (Nueva Zelanda), “es un buen trabajo, aunque con procesos todavía un poco especulativos”. Su investigación, publicada también en Nature hace unos meses, es algo menos catastrofista: predice que el deshielo de la Antártida provocado por la emisión de gases de invernadero podría aumentar los niveles globales del mar hasta en 39 centímetros para el año 2100 y unos 3 metros el año 2300.

Aún así, Golledge advierte que los científicos saben muy poco acerca de cómo la atmósfera y el océano afectan a los antiguos glaciares. "Realmente, no tenemos un gran control sobre lo que era el clima en el pasado", dice.

“El planeta te da pistas y el hielo de Groenlandia o de Argentina, nos cuenta que esto se está yendo al carajo”, plantea desde fuera del ámbito estrictamente científico el documentalista Carlos Caraglia, fundador de la IANC (International Alliance for nature Conservation) e involucrado de forma activa en la lucha por la preservación de las zonas polares.

Con mayor o menor incidencia en el futuro, los glaciólogos son conscientes del poder destructivo de los mecanismos de calentamiento de la atmósfera y del colapso del acantilado que predice el modelo de DeConto y de Pollard. Una serie de veranos inusualmente cálidos causó el colapso repentino de la plataforma de hielo Larsen B de la Antártida en 2002. Y los científicos han sido también testigos del colapso en los glaciares Helheim y Jakobshavn en Groenlandia.

Si este estudio está en lo cierto, será imposible parar este proceso de desintegración de las plataformas de hielo, seguido del colapso de los acantilados, una vez puesto en marcha. "Una vez que el océano se calienta, el hielo no será capaz de recuperarse hasta que los océanos vuelvan a enfriarse, un proceso que podría tardar miles de años”, señala DeConto a Nature y pide un “compromiso a largo plazo”.

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