25 de octubre de 2020, 20:49:23
Editorial


110 días sin gobierno



Como era de esperar, la primera reunión a 3 entre PSOE, Ciudadanos y Podemos acabó en un rotundo fracaso, fundamentalmente por las exigencias de la coalición morada. Pablo Iglesias es consciente de que puede sacar todo y más a Pedro Sánchez, y en base a ello actúa. Ni puede quedar ante sus bases como autor de una claudicación ni está dispuesto a dejar pasar la oportunidad de exprimir a los socialistas. Eso explicaría su intención de no renunciar al referéndum ilegal en Cataluña -impropiamente llamado “derecho a decidir”, lo que, en realidad, es un cambio fundamental del sujeto de soberanía (de ciudadanos a territorios), por el cual se priva del derecho a decidir sobre la organización territorial del Estado a la gran mayoría de los ciudadanos españoles.

Ciudadanos, por su parte, también juega sus cartas. Está ahí porque el PSOE le ha llamado, y no tiene la más mínima intención de irse. En todo caso, será Pedro Sánchez quien rompa el pacto; algo que, de suceder, tendía mayor coste para el propio Sánchez que para Albert Rivera. En todo caso, la situación está como se preveía: Podemos y Ciudadanos escenificando un desacuerdo tan real como -aparentemente- insalvable, y el PSOE con la necesidad de pactar con quien sea con tal de alcanzar la Moncloa.

Mientras, España lleva 110 días con un Gobierno en funciones (irresponsable ante las Cortes, por una insólita interpretación constitucional de los populares), y todo parece abocar a un nuevo horizonte electoral. De hecho, el PP ya ha empezado a movilizar a su equipo de campaña, con Rajoy a la cabeza. El caso es que si finalmente -y todo apunta a que así será- se repiten las elecciones, los populares tendrían una oportunidad única de remontar… si cambian de caras y presentan otras nuevas. Eso ayudaría a que, de haber nuevos comicios, fuera más fácil formar gobierno.
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