27 de enero de 2020, 5:28:08
Nacional

ENTREVISTA


"Si desaparecen las diputaciones, habrá ciudadanos de segunda"

Elena G. Antón

El presidente de la diputación de Segovia apunta a un plan contra las provincias.


La supresión de las diputaciones provinciales, medida incluida en el acuerdo pactado por PSOE y Ciudadanos, ha abierto el debate sobre el papel que juega esta administración. Franscisco Vázquez, presidente de la Diputación de Segovia, se ha erigido como uno de los máximos defensores de esta institución y ha emprendido una campaña, bajo el lema 'Por mi pueblo y mi provincia, en defensa de las Diputaciones', a través de la que intenta poner en valor el papel fundamental que juegan en el medio rural. En una entrevista con EL IMPARCIAL, Vázquez analiza las funciones de las diputaciones y el gasto que suponen que, según explica el popular, no desaparecería con la supresión de este ente. Así, rebate el argumento de ahorro económico que blanden sus detractores y, más allá, pone sobre la mesa la intención real que para él se esconde detrás de esta medida: la desaparición de los municipios y las provincias en base a un interés electoral.

¿Por qué diría que están equivocados quienes abogan porque desaparezcan las diputaciones?

El que quiere que desaparezcan las diputaciones provinciales puede ser por dos causas: una de ellas es por cuestiones ideológicas, porque para su entender hay demasiados escalones en el Gobierno, y la otra es por desconocimiento de lo que hacen los Gobiernos provinciales y las provincias. Aunque esto a lo mejor también es en parte culpa de las diputaciones, que no han sabido vender lo que hacen.

Pero lo que nos ha sorprendido es otra tercera forma, que es la del PSOE. Ha dicho “estos son mis principios y si no le gustan tengo otros”. Es decir, por un sillón, venden lo que haga falta, incluso en contra de todas las diputaciones que ahora recaen en manos socialistas y que no encontrarán ni un solo presidente que crea que deben desaparecer.

En el caso de Ciudadanos, ¿ideología o desconocimiento?

El caso de Ciudadanos es por desconocimiento de la realidad del mundo local. Es un partido que ha nacido de las grandes ciudades, que tiene voto urbano mayoritariamente y que no tiene penetración en el mundo rural. Es muy fácil hacer una candidatura en una ciudad, pero ya es otra cosa cuando tienes que implicarte en el mundo rural –mundo en el que viven quince millones de personas en municipios menores de 20.000 habitantes-.

Su principal argumento es el ahorro económico…

A los que aluden a cuestiones económicas, y ese supuesto ahorro de seis mil millones de euros. Yo estoy dispuesto a demostrar que la diputación sale mucho más barata a los españoles si no se suprime, por las competencias que tiene y las funciones que realiza.

Quiero poner en valor algo que no se tiene en cuenta. Solo en mi provincia, y como en la mía en todas, hay 1.500 personas entre alcaldes y concejales que se dedican gratuitamente al servicio público. Es decir, si no hubiera un alcalde en un pueblo, habría que poner a un funcionario, aparte de otro personal auxiliar. Ese voluntariado político que hay, que no están viviendo de un sueldo público, desaparecería y la infraestructura del Estado tendría que hacerse cargo de esas cuestiones.

Un hecho objetivo y fundamental es que las administraciones que cumplen, en tema de déficit y de deuda, son las administraciones locales. Son las que tienen superávit, las que se gestionan bien, las que no hacen política partidista. A cualquier municipio le llegan fondos, ayudas e inversiones de la diputación, sea el alcalde del color que sea.

Y a los habitantes de los pueblos, ¿en qué les afectaría directamente la desaparición de las diputaciones?

A mí lo que me gustaría es que les preguntaran a ellos. Todo el mundo que vive en un pueblo no tiene referencia a la Comunidad Autónoma, sino a la Diputación Provincial. Con el ejemplo de Castilla León, con 2448 ayuntamientos, es impensable que un director general de lo que sea reciba a esos alcaldes. En el caso de las diputaciones en todo momento la puerta está abierta y no solo para llamadas telefónicas, sino de presencia física, van a la diputación para que les resuelvan los problemas del pueblo. ¿A quién se van a dirigir en el caso de la Junta de Castilla y León? Es impensable que tengan ese acceso directo a los que pueden resolverle los problemas. Y además es que un presidente de una Comunidad Autónoma no está para eso, para estar recibiendo alcaldes todos los días a todas horas.

Creo que si las Diputaciones no existieran, que llevan existiendo doscientos años, habría que inventarlas. Porque además existen en toda Europa, es mentira eso de que fuera no existen tantas administraciones. En cualquier país europeo hay el mismo esquema. Es falso que existan demasiadas administraciones.

También se ataca a las diputaciones como ‘chiringuitos’ para enchufar a amigos y familiares…

Sí, en lo que lo basa mucha gente es en que cuestan mucho dinero y en que son nidos de gente para colocar amiguetes. Y si bien antes de la Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración que aprobó el Gobierno hace tres años, tan denostada por algunos, las administraciones podían colocar sin límite personal eventual, después de esa ley se ha puesto un límite. Y ya no se puede contratar a más personal eventual de la mitad de los componentes de la corporación local, que la forman entre 25 y 27 diputados provinciales. En mi Diputación hay 800 funcionarios y solamente hay doce personas que son personal eventual, aunque nunca se habían superado esos números y no ha habido que rebajarlos, como en el caso de otras comunidades. Además en esas doce personas, también están las de los grupos corporativos, no son solo las del grupo de Gobierno.

Sobre los diputados liberados, es decir, cobrando un sueldo, la misma ley ha dicho que tampoco puede ser más de la mitad. En Segovia, por ejemplo, solo teníamos seis de los 25.

En los sueldos, lo mismo. El sueldo del presidente de una Diputación, es una parte del sueldo de un secretario de Estado. En mi caso, el 60 por ciento. En las de Castilla y León nunca se había rebasado esa cantidad. Ya sé que el alcalde de Jerez cobraba diez veces más que el presidente del Gobierno, pero no voy a poner ejemplos de otras Diputaciones y administraciones del sur que abusaban de esa potestad de auto organización.

Entonces ¿podría asegurar que cualquier problema de ‘enchufismo’ está completamente erradicado de las diputaciones?

Sí, porque esta ley cortapisa el personal liberado, el personal eventual y los sueldos. Y aunque a muchas diputaciones no nos afectaba, a otras igual sí. En ese sentido, lo que decían sobre el enchufismo se ha acabado.

¿Cuántas personas perderían su trabajo si desaparece su Diputación?

De las personas liberadas, que ahora somos como ocho, serían unas cuatro las que perderían su trabajo –y por tanto serían un “ahorro”- porque las otras personas también son funcionarias y si no les paga la Diputación, les tendrá que pagar otra administración. En mi caso, soy funcionario. Y además cobro menos estando en la Diputación que en mi puesto en la Junta de Castilla y León.

En el presupuesto de la corporación provincial lo que se gasta uno en temas políticos (sueldos, dietas de los miembros del Pleno y personal eventual), no llega al 1 por ciento. Eso es lo que se ahorraría la administración del Estado.

¿Y qué es todo lo demás en lo que no se produciría ese ahorro?

Solo hay que coger los presupuestos de las diputaciones y ver en qué se gasta el dinero. Voy a poner el ejemplo de la mía, que son 60 millones de euros al año. En el presupuesto que hemos aprobado para el 2016, el capítulo uno, que es gastos de personal, es el 48 por ciento del capítulo y que incluye el personal a tres turnos que tenemos en las residencias que tenemos; una de enfermos psíquicos, una residencia de enfermos psíquicos profundos, una juvenil para niños hasta 18 años de familias desestructuradas y en riesgo de exclusión y una de ancianos. También tenemos la red de acción social con trabajadores sociales y psicólogos que llegan a todos y cada uno de los 370 núcleos de población. Entre todo el departamento de servicios sociales son casi la mitad de todos los funcionarios de esta administración. Nos gastamos casi la mitad de todo el presupuesto en temas sociales.

Por otro lado, el 24 por ciento son los gastos de bienes corrientes y servicios, que no son el teléfono ni la gasolina del presidente, sino que incluye todos los gastos de estos cuatro centros asistenciales que tenemos, que es el 90 por ciento de este gasto. Los capítulos de inversiones, ayudas y transferencias de capital a los pueblos se suman a esos dos primeros hasta el 70 por ciento del presupuesto, que el Estado va a tener que gastar igual, a no ser que dejes de dar el servicio.

Dentro del otro 30 por ciento, por ejemplo, mantenemos 1.234 kilómetros de carreteras de titularidad provincial que es el doble que las carreteras autonómicas y nacionales que pasan por Segovia. Y digo yo que si desaparece la Diputación, alguien tendrá que gestionar las carreteras de la provincia y pasar a otra administración. En esto tenemos ochenta personas –como parte de esos 800 funcionarios- y que también se encargan de arreglar la red de caminos rurales de los pueblos, que se deterioran todos los años, y de arreglar las calles de los municipios.

Por otro lado, también somos la Hacienda de los ayuntamientos, que la gente a lo mejor no lo sabe. Un ayuntamiento de doscientos o mil habitantes no puede tener a una persona solo para que le recaude los impuestos así que de todo eso nos encargamos las diputaciones. En Segovia recaudamos los tributos de 208 ayuntamientos de la provincia, excepto el de la capital, que tiene su propio servicio. Y ahí están trabajando otras veintitantas personas.

¿Qué más servicios prestan las diputaciones?

Tenemos actividades culturales, deportivas, sociales y turísticas con un presupuesto muy ambicioso. Y hacemos cosas que nunca harían ni el Estado ni la Comunidad Autónoma.

Tenemos un programa de difusión cultural con una actuación al año de música, danza o teatro, en cada uno de los 370 núcleos de población de la provincia, para que no existan vecinos que pueden acceder y otros que no por vivir en un pueblo al que nunca irá una compañía porque no es rentable. Y, como éste, tenemos hasta quince programas culturales. Tenemos también el único teatro que hay en Segovia, el Juan Bravo, el museo de arte contemporáneo Esteban Vicente y el Instituto de la Cultura Tradicional. Y una red de bibliobuses que va todos los años por todos los colegios y pueblos donde no hay bibliotecas. Nos gastamos mucho para que no existan ciudadanos de primera de y de segunda.

También tenemos temas de promoción económica, de fomento del empleo, inversiones en los pueblos en pavimentación, saneamiento, alcantarillado, arreglo de edificios, obras urgentes no programadas… Cosas que si no existieran las Diputaciones, desaparecerían. Yo creo que se hacen milagros. No sé si es verdad esa cifra de que las Diputaciones cuestan 6.000 millones, pero si así fuera, si desaparecieran no irían a ningún sitio, irían a cubrir agujeros. Lo de las Diputaciones es el chocolate del loro.

Todas estas iniciativas culturales y servicios sociales, si desaparecen las diputaciones, ¿cree que se transferirían o que desaparecerían?

Estoy convencido de que desaparecerían. El tema de servicios sociales se puede transferir, aunque se haría peor, como se hace en otras comunidades autónomas. Porque a lo que nos da la comunidad para servicios sociales, nosotros le ponemos casi otro 40 por ciento más para que llegue a todo el mundo. La parte de carreteras tendría que asumirse por otra administración y las cuestiones de tributos también. Pero las cuestiones culturales y deportivas –que también tenemos quince programas deportivos distintos- directamente no se harían y es lo que marcaría que hubiera ciudadanos de primera y de segunda.

¿Puede ser que simplemente su diputación sea ejemplar o extrapolaría todo esto que cuenta a todas las que hay en España?

Es ejemplar en servicios sociales, pero estoy convencido de que el 80 por ciento de lo que he dicho lo hacen todas las Diputaciones.

También los argumentos a favor de que desaparezcan hablan de duplicidad de funciones entre administraciones…

Pues qué me digan en qué nos estamos duplicando. Por ejemplo, Cultura. Lo que hace una CCAA es rehabilitación de edificios de interés cultural, programación propia que no incluye cultura local, no lleva actividades a los pueblos…

Pero es que no están hablando de que desaparezcan las diputaciones, estamos confundidos. Estamos hablando de que desaparezcan los municipios y las provincias. Pero eso no se atreven a decirlo.

¿Qué interés hay en eso?

Es un interés electoral. Hay algunos grupos que no tienen una penetración en el mundo rural, que recuerdo que son 15 millones de habitantes. Hay una incapacidad en algunas fuerzas políticas, y en este caso no hablo del Partido Socialista que sí presenta candidaturas en todos los pueblos –aunque muchas veces son gente de Madrid que no vuelven a aparecer-, que no pueden tener representantes en los pueblos y en las provincias y por eso quieren eliminarlos. Quieren ir a la circunscripción electoral regional y ahora mismo la Constitución no lo permite. Se puede hablar pero no creo que esté bien.

Lo de las diputaciones es un primer paso, una tontería. A lo que van es a lo otro, a la desaparición de las provincias. Algo que siempre ha sido la aspiración que han tenido los nacionalistas. Por eso me extraña mucho que un partido como Ciudadanos, que dice que es en contra de los nacionalismos, haya adoptado esa tesis.

Y como el PSOE está pillado, que tiene a más presidentes de diputaciones que el PP, pues se ha inventado lo de los Consejos de Alcaldes. Y han rescatado una figura muy vieja, en la que todos los ayuntamientos tenían que someter todo a un jefe provincial que le había nombrado directamente el Rey. Que ahora no sería así, pero funcionaría similar, donde el alcalde de cabecera tiraría para su pueblo. Y los núcleos que no son el de cabecera no pintarían nada. La Diputación, por el contrario, es un órgano imparcial que hace lo mismo en un pueblo que en otro.

Y la propuesta de la fusión de municipios de menos de 5.000 habitantes, ¿qué le parece?

Que haya municipios pequeños lo que hace es ahorrar dinero a la administración. Ya he hablado antes del voluntariado político, gente que no cobra. Por lo que es más barato que existan los pequeños ayuntamientos, ya que los programas y actividades los llevan a cabo los propios concejales.

Las cosas se deben hacer de abajo a arriba, no al revés. Es muy fácil estar en un despacho, hacer líneas y decir esto por aquí y esto por allá. Pero lo que hay que hacer es preguntar a la gente y ver si quieren que desaparezcan, ahora que se hablan tanto de participación, solo de boquilla. Que hagan un referéndum en cada pueblo a ver si quieren que desaparezca el pueblo y la diputación.

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