14 de octubre de 2019, 12:36:57
Cultura

NUEVO TÍTULO EN SU LARGA LISTA DE OBRAS


Memorias de la infancia en el último libro de poesía de Germán Ubillos

EL IMPARCIAL

El dramaturgo, novelista y Premio Nacional de Teatro ha presentado la tarde de este martes, en la Sala Manuel de Falla de la sede de la Sociedad General de Autores de España (SGAE), la segunda parte de su obra 'La Infancia Mágica'.


Durante su emocionante y emocionado discurso, Germán Ubillos ha explicado que este nuevo título que se suma a su larga lista de obras es "una especie de memorias de la infancia" con las que fue finalista del Premio Nadal "hace ya mucho tiempo". En el acto, el autor ha querido recordar cómo "en 1970 o 1971" entró "por primera vez" en el "edificio singular" de la SGAE, "la Capilla Sixtina, el Sancta Sanctorum que nos ha ido albergando a todos; los que estamos, los que se fueron y los que vendrán; los autores, los creadores, tan frágiles y tan fuertes a la vez".

En aquel inolvidable momento, ha contado Ubillos, "acababa de escribir el texto de una pieza teatral": era La Tienda, que cambió su vida "de la noche a la mañana" después de ser reconocido con el Premio Nacional de Teatro. Desde su estreno hasta hoy "han transcurrido 46 años": "Me transformé de repente en una persona no solo conocida por los que formamos la profesión sino también por el público en general, por la gente de la calle", ha narrado este martes, un día en el que le han venido "a la mente las sombras, los rostros, el recuerdo de unas personas maravillosas, un ejército de sombras que se fueron alejando de mí pero no de mi corazón".

Germán Ubillos, que ha definido la tarde de este martes como "una reunión de amigos, una especie de familia algo ampliada", ha querido destacar cómo en la SGAE "está la quintaesencia de la unidad de España": un argumento que ha servido de antesala para recordar que "la cultura nacional no debe ser apropiada por sector político alguno, pues se trata de la cultura de todos los españoles y como tal debe de ser mostrada y disfrutada por todo el pueblo entero".

De vuelta a su último título, el autor ha destacado cómo escribió La Infancia Mágica "en un momento crucial, los últimos años del Antiguo Régimen": "Aunque el cuerpo se hace viejo mi mente es tan joven como entonces y recuerdo todo aquello con una nitidez impresionante". Ahora, para deleite de los lectores, llega la segunda parte de una obra llena de poesía y profundidad que refleja el mundo y la España de los años cuarenta a través de los ojos de un niño.

Ofrecemos a continuación el dicurso íntegro de Germán Ubillos:

"Buenas tardes a todos.

En un ambiente familiar he querido reuniros hoy a todos para presentar la Segunda Parte de una especie de memorias de la infancia con las que fui finalista del Nadal hace ya mucho tiempo. Bien, pues la SGAE ha tenido el detalle de cederme una vez más este marco incomparable para su presentación. Como otras veces he dicho es La Capilla Sixtina, el Sancta Sanctorum de este edificio singular que nos ha ido albergando a todos; los que estamos, los que se fueron y los que vendrán; los autores, los creadores, tan frágiles y tan fuertes a la vez.

En 1970 o 71, creo recordar, entré por vez primera en este edificio para inscribirme; era un joven inexperto, muy delgado, acababa de escribir el texto de una pieza teatral que titulé "La Tienda" en homenaje quizá a la que poseía mi padre allá por la Plaza de Pontejos. La presenté al Premio "Casa de las Américas" de Cuba, la Cuba de Fidel y simultáneamente al Nacional que otorgaba el entonces Ministerio de Información y Turismo. Como sabéis fue el Nacional, de España, el que se me otorgó. Y aquello cambió la vida, mi vida de la noche a la mañana.

Tan frágil, con tan poco peso, me transformé de repente en una persona no solo conocida por los que formamos la profesión sino también por el público en general, por la gente de la calle. La potencia de los medios en aquella dictadura era tremenda. Y así, tras la noche inolvidable de su estreno en el María Guerrero hasta la tarde de hoy han transcurrido 46 años. El edificio sigue siendo el mismo y yo también, pero me vienen a la mente las sombras, los rostros, el recuerdo de unas personas maravillosas, un ejército de sombras que se fueron alejando de mí pero no de mi corazón.

Es a esa muchedumbre, gracias a la cual estamos donde estamos, a la que quiero apelar hoy para poder comprender el paisaje que se divisa y el mundo que se materializa en la historia que describe "La Infancia Mágica – Segunda Parte".

Conmigo están precisamente testigos de excepción que van a hablaros de una forma ampliada de como transcurría la vida que el libro intenta desvelar. Juan Zornoza y Carlos Zornoza coproductores del libro y simultáneamente protagonistas destacados del mismo.

Y Javier Lostalé, conocido de todos, Premio Nacional de Fomento de la Lectura, entre otras bagatelas.

Quiero decir con esto que nos sintamos lo que somos, una reunión de amigos, una especie de familia algo ampliada, pues cuando se te van personas muy queridas o las sustituyes por otras, sin llegar a olvidarlas, o la vida se transforma en algo muy triste, y este no es el caso.

En esta reunión alguien va a hablaros de cosas, de hechos que no se conocían, detalles que el autor jamás comunicó a periodista alguno ni a medio informativo, pero que ahora se desvelan a las ondas o al éter quizá para completar una figura un poco confusa y a veces desconcertante hasta para los amigos.

Nadie promueve la lectura mejor que Lostalé. Nadie ama los libros como él, si conocierais su casa comprenderíais lo que digo. Forrada hasta el techo de libros y libros.

Sé que aquí entre vosotros hay gentes del teatro, quizá hasta de “Evelínne y John” mi última y más reciente comedia. Pues bien, desde “La Tienda” hasta “Evelín…” hay una distancia de casi medio siglo, un abismo como el que separaba al rico Epulón del pobre Lázaro.

Ese abismo insondable podría semejarse al existente entre los años setenta del siglo pasado y la reciente actualidad, si no fuera precisamente por el fenómeno de la Cultura, porque lo que los políticos desunen los compositores, narradores y dramaturgos unen. Y en este Castillo de Blancanieves que es la SGAE está la quintaesencia de la unidad de España. Y más aún, esa cultura nacional no debe ser apropiada por sector político alguno, pues se trata de la cultura de todos los españoles y como tal debe de ser mostrada y disfrutada por todo el pueblo entero.

Volviendo a lo de antes y ya para terminar, en este flash back de idas y venidas, de pasados y futuros, reside la esencia de la vida humana, su auténtica grandeza, el perfume que va destilando cada generación y que va permitiendo a la más joven escalar peldaño tras peldaño el desnivel espiritual y material indispensable para alcanzar cotas más elevadas, hacer de la vida algo más grato, más amable y más estimulante.

"La Infancia Mágica" la escribí en un momento crucial, los últimos años del Antiguo Régimen. Era un mundo para muchos de vosotros desconocido, quizá algunos no habíais nacido aún, puedo aseguraros que aunque el cuerpo se hace viejo mi mente es tan joven como entonces y recuerdo todo aquello con una nitidez impresionante, estaba rodeado del calor humano de una generación incomparable, de una pieza, llena de ilusión y con un gran empuje. Esa generación me arropó como vosotros que ahora estáis aquí, aunque no hubiesen libertades políticas mi alma se sentía muy libre, pues el alma, esa luz inefable con deseos de ser eterna vuela donde quiere, más allá del mundo de la materia, más allá de los convencionalismos, incluso más allá, mucho más allá de los regímenes políticos, de los sistemas, de los líderes, de los partidos. Es otro mundo. Un camino interior hacia el núcleo del ser humano, de su esencia, de sus sueños, de sus anhelos, de sus frustraciones. Y esa materia es interminable, inacabable, y cuando termina entras en otro reino y es entonces cuando que das fascinado del colorido, de su profundidad, de la luz que proyecta su horizonte lejano, más lejano que el horizonte del mar y experimentas que el tiempo mensurable no es tu tiempo, que tu reino no es de este mundo, que tu reino es un reino eterno donde nunca envejeces sumido en argumentos interminables e irreales, argumentista de sueños de tal calibre que si no fuera por aquellas personas que entonces me rodeaban, por vosotros que ahora me acompañáis, hubiese muerto de inanición y de frío.

Es difícil explicar. Es difícil continuar. No ha sido sencillo llegar hasta aquí, como salir de un túnel muy oscuro, muy largo, donde entre otras cosas me tuve que explicar a mí mismo y adaptarme a un paisaje, el actual, totalmente distinto a aquel mundo – "Shangri – La" del que venía –, es por eso que he tardado tanto en casarme, tanto en ser padre, tanto en volver a escribir teatro.

Pienso que es un milagro haber sobrevivido y haber llegado desde un mundo donde unos lo pasaban tan bien y otros tan mal. Llegar hasta un lugar donde todos tienen las mismas posibilidades, de otro sitio donde éramos muy pocos los que disfrutábamos de un espacio pensado para muchos.

De cualquier forma creo haber pagado mi precio con esa "mala salud de hierro" propia de "El Cuerpo Humano", la reentrada en la atmosfera de este extraño planeta donde existe la muerte, sabiendo que me espera aún un último viaje hacia ese tercer mundo, en el "Largo Retorno" donde todos estaremos en paz con nosotros mismos, y no tendremos que seguir inventando, para sobrevivir".
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