25 de marzo de 2019, 6:27:49
Editorial


La ruina de las comunidades autónomas

EL IMPARCIAL


Cristóbal Montoro, reunía este pasado viernes al Consejo de Política Fiscal y Financiera -CPFF-, donde se escenificaba la rebelión de las comunidades autónomas contra las medidas de ajuste que el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas les pedía. En 2015 sólo lo lograron tres: Canarias, Galicia y el País Vasco; de ahí que hasta Bruselas y el FMI hayan alertado a España de la necesidad de embridar el gasto de las autonomías.

Recientemente, el Banco Central Europeo -BCE- excluía a los bonos de la Generalitat de Cataluña de su programa de compra de activos financieros. La razón es bien simple: dichos bonos carecen de los requisitos mínimos de calificación de solvencia. De hecho, se equiparan con la deuda griega al nivel “basura”, aunque el caso de Grecia tiene el paraguas de estar en un programa de rescate financiero. Por su parte, Extremadura y Aragón, las dos comunidades que más incumplían los criterios de déficit, veían limitado su acceso al Fondo de Liquidez Autonómica -FLA-. Correcto, aunque insuficiente. La Ley de Estabilidad Presupuestaria faculta al Gobierno para actuar cuando las CCAA incurren en desfases financieros -por lo demás, casi siempre-. Pero tanto a Rajoy como a todos sus antecesores -sin excepción- les ha faltado coraje político para asumir actuaciones en este sentido.

Es lógico, pues, que desde fuera se mire con preocupación el despilfarro que siegue siendo el estado autonómico. Las razones son principalmente dos: un calamitoso diseño, más basado el clichés políticos que de solvencia presupuestaria, y una descentralización sin sentido alguno que conduce al actual desfase. El problema es contemplar 17 haciendas públicas en lugar de una sola, que es lo que procede. España no puede seguir siendo un reino de taifas cuyo único fin sea mirar hacia sí mismas, sino un proyecto común en el que las personas sean más importantes que los territorios. Y eso es algo que deberían hacerse mirar tanto en Génova como en Ferraz.

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