26 de enero de 2020, 4:59:53
Editorial


Rajoy-Puigdemont, menos es nada



Era un hecho que la reunión en Moncloa entre Mariano Rajoy y Carles Puigdemont iba a ser totalmente estéril, pero al menos se ha producido. Su único fruto ha sido la restauración de la normalidad institucional, que no es baladí. Resultaba inadmisible que el presidente de una comunidad autónoma no hubiese sido recibido aún por el Presidente del Gobierno.

Poco importa de quién fuera la responsabilidad -o irresponsabilidad, en este caso-; lo cierto es que era una situación que no podía durar más tiempo. En todo este asunto, Rajoy ha pecado de inmovilismo, como en tantas otras cosas. Se espera de un político que haga política, no que ante un problema se parapete tras la ley y no haga nada más.

Puigdemont, por su parte, tampoco puede pedir a Rajoy que cometa prevaricación, que es en lo que incurriría si autorizase un referéndum donde se niega a los españoles el derecho a decidir sobre la integridad del territorio español. Lo sabe Puigdemont y lo sabe el resto del nacionalismo, aunque hace mucho tiempo que este corpus integrado por Juntos por el Sí y la CUP -más parte del PSC y Podemos- ha asumido como propios postulados radicales y antisistema. Y así es imposible entendimiento alguno, por más reuniones que haya.
El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2020   |  www.elimparcial.es