13 de diciembre de 2019, 15:21:04
Sociedad

En la FRONTERA


Crónica religiosa. Felicidades a la Conferencia Episcopal

Rafael Ortega

50 años de trabajos importantes y fructíferos. Por Rafael Ortega


Cincuenta años ha cumplido la Conferencia Episcopal Española, que esta semana ha celebrado su Asamblea Plenaria. Medio siglo de trabajos importantes y fructíferos que merecen nuestra felicitación. Los obispos españoles han hecho pública una declaración, en la que bajo el título “la Iglesia al servicio de nuestro pueblo”, recogen resumidamente lo que han sido sus propósitos y sus exigencias de trabajo en estos cincuenta años.

“Nuestra nación ha experimentado,- dicen los obispos- a lo largo de estos cincuenta años, un cambio de régimen político, la instauración de un sistema democrático constitucional, el desarrollo de un pluralismo creciente, el mayor protagonismo y diversidad de las comunidades autónomas, la irrupción de corrientes de pensamiento y de modelos de vida diferentes, cuando no distantes de la tradición cristiana. Con la ayuda de Dios los obispos, unidos a nuestros sacerdotes, vida consagrada y fieles, y a una infinidad de conciudadanos, hombres y mujeres de buena voluntad, hemos querido ser, como testigos de las tradición cristiana de nuestro pueblo, constructores de paz, buscando la reconciliación entre todos los españoles, la superación de las heridas del pasado, y la unión esperanzada de todos por el logro de un presente y un futuro mejor para la entera sociedad”.

La Iglesia en España ha querido ser la Iglesia de todos, haciéndose cercana a los más variados ámbitos sociales y culturales, pero hemos buscado que aparezca como servidora de los más pobres y débiles: los enfermos, los inmigrantes, los marginados o excluidos; por ello hemos potenciado la pastoral general y la sectorial. La defensa de los derechos humanos, especialmente de los más desfavorecidos, nos ha llevado a ser socorro y voz de los que no son escuchados, sobre todo a través de Cáritas, Manos Unidas y las demás organizaciones eclesiales de acción social y caritativa. De ahí también el empeño en estimular la presencia y compromiso de los católicos en la vida pública, la caridad política y la dimensión social de la fe, con el fin de defender la justicia, la vida humana, la igualdad de todos, el verdadero matrimonio, la familia, el derecho de los padres en la educación y la libertad de enseñanza”.

Para mí, en particular, estos párrafos de la declaración son los más importantes, pues la Iglesia española, como no podía ser de otra manera se declara “servidora de los más pobres y débiles” y nos estimula a los católicos a “estar presentes en la vida pública”. Aspectos que no debemos ni podemos olvidar, aunque algunos “estén mirando para otro lado” y “pongan en entredicho la labor de la CEE”. Son los de siempre. Por eso, además, reitero mi felicitación.

Como hay que felicitar a la Universidad CEU-San Pablo y su Instituto Universitario de Estudios Europeos por la organización de la Conferencia Internacional “Migración y asilo: nuevos retos y oportunidades para Europa”, que fue clausurada el viernes por el presidente honorario de ACNUR España, Antonio GarriguesWalker, que propuso que la Unión Europea “debe plantear una política unitaria, multidisciplinar y coordinada con Rusia y Estados Unidos para encontrar una solución ante la crisis de los refugiados sirios”.

En la mesa redonda `Los principios y valores cristianos ante la crisis de los refugiados´ intervino el rector de la Universidad Pontificia de Comillas, Julio Luis Martínez, que recordó el llamamiento del papa Francisco a “ser una Iglesia en salida”. Por su parte, el secretario general de Cáritas, Sebastián Mora, que lamentó “la disolución de lo ético en el pragmatismo”, propuso “revisar nuestra gramática moral”, invitando a los cristianos a la hospitalidad. En la segunda jornada participaron el obispo de Albacete y presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española, Ciriaco Benavente; el padre Benham Benoka, sacerdote sirio-católico en la ciudad iraquí de Ankawa; el director de la Conferencia, José Alberto Parejo; y el director del Instituto Universitario de Estudios Europeos de la Universidad CEU San Pablo, José María Benyto.

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