18 de noviembre de 2019, 10:46:17
Editorial


UE: seguridad, asignatura pendiente



No cesa la convulsión política generada en Bélgica tras los últimos atentados. Sin embargo, la alarma social en torno a la inseguridad es extensiva al resto de Europa. El mes pasado dimitía la ministra de Justicia de Francia tras haber criticado abiertamente aspectos clave de las reformas que impulsa el Gobierno como la retirada de la nacionalidad a los terroristas. Alemania, por su parte, ha aprobado una ley que permitirá deportar a refugiados que hayan cometido delitos graves. Y en Reino Unido, David Cameron también se propone endurecer su política en esta materia.

Son sólo algunos ejemplos de lo que muchos Estados miembros están llevando a cabo para afrontar a nivel interno un problema que empieza a irse de las manos. Sin embargo, en el plano común la situación es igualmente preocupante. Y una de sus consecuencias más inmediatas viene con el riesgo que corren los acuerdos de Schengen.

La libre circulación por la UE es uno de los principales logros de la integración europea. Bien es verdad que algunos estados como Reino Unido siempre se han mostrado reacios a avanzar en este campo, justo por temor a un problema migratorio como el que hay actualmente. A ello hay que añadir los imprescindibles controles antiterroristas, más difíciles en una Europa sin fronteras. Sin embargo, los 28 deben ser capaces de hacer frente a estos dos grandes retos sin por ello renunciar a los avances que tanto ha costado conseguir. En todo caso, hacer mínimas concesiones por mor de la seguridad común, pero sin que los ciudadanos de la Unión vean restringido su derecho a circular libremente.
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