25 de agosto de 2019, 14:05:51
Críticas de Cine

CON OMAR SY Y JAMES THIÉRRÉE


Crítica de cine. Monsieur Chocolat: el olvidado primer artista negro de Francia

Laura Crespo

Llega a las salas Monsieur Chocolat, el biopic sobre el primer artista negro en Francia a principios del siglo XX, dirigida por Roschdy Zem y protagonizada por unos excelentes Omar Sy y James Thiérrée.


La de Rafael Padilla era una historia digna de llevar a la gran pantalla y lo hace en forma de biopic clásico, sin más florituras que las de la propia vida de este cubano nacido como esclavo en lo que era el imperio español a finales del siglo XIX y que se convirtió en el primer artista negro de éxito fulminante en la Francia de principios del XX. O, al menos, lo que nos ha llegado de ella después de quedar durante un siglo enterrada en el olvido. Ha sido el actor y realizador franco-marroquí Roschdy Zem –ganador de la concha al mejor actor en San Sebastián por Días de Gloria (2006)- el encargado de desempolvarla y ofrecerla al público como un relato tradicional que gana fuerza, eso sí, según avanza el metraje y que descansa sobre unas brillantes interpretaciones de Omar Sy y James Thiérrée.

Conocido artísticamente como Chocolat, Padilla se convirtió en la estrella del ocio parisino en los primeros compases del siglo XX, reinventando junto a quien fue su pareja artísticas por más de dos décadas, Georges Foottit, el espectáculo del clown. A pesar de una realización un tanto plana –quizás exigida por la historia-, se agradece un vuelco progresivo hacia lugares alejados de la amabilidad con la que arranca la cinta. A medida que el personaje toma conciencia social con respecto a su raza y a la interpretación de su arte, la película se vuelve más oscura y gana en peso e intensidad. Un arco que Omar Sy recorre sin despeinarse –su personaje sí-, con una capacidad asombrosa de pasar del drama a la comedia.

A pesar de los convencionalismos del biopic, Zem logra no caer en la indulgencia con sus protagonistas. Chocolat sabe a realidad, con dos personajes alejados del maniqueísmo y a los que son, precisamente, sus sombras las que les hacen ganar en atractivo. En este sentido, Thiérrée logra un Foottit lleno de contrastes y preguntas, humano al fin y al cabo. Sy también sabe meterse los rincones más oscuros de Chocolat: filias y fobias engordadas a base de fama y dinero.

Después de la polémica racial en torno a los papeles y el reconocimiento de Hollywood a los intérpretes negros surgida en las dos últimas ediciones de los premios Oscar, Chocolat abre también un debate que, trasladado de 1900 a la actualidad, no deja de ser pertinente.

El ambiente circense, la recreación del París de la época y la música también suman a una cinta que gustará por el interés de la historia, una buena dosis de entretenimiento y unas actuaciones totalmente entregadas a la causa.


El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.elimparcial.es