23 de agosto de 2019, 13:21:13
Cultura

ENTREVISTA A ALEXANDRA JIMÉNEZ Y CRISTINA CASTAÑO


"Hay un empecinamiento colectivo por ser lo que no somos, por tunearlo todo"

Laura Crespo

Entrevista a las actrices Alexandra Jiménez y Cristina Castaño, que estrenan, junto a Victoria Abril, la comedia Nacida para ganar, segunda película de Vicente Villanueva.


Nació con el título Móstoles no es lo que parece o la importancia de llamarse Encarna y, aunque finalmente se estrena este viernes en salas como Nacida para ganar, merece la pena rescatar ese epígrafe original, una joya que resumía la esencia de la segunda película del cineasta Vicente Villanueva (Lo contrario al amor). Porque en Nacida para ganar hay duplicidad de nombres –con el que uno nace y el que le hace triunfar-, surrealismo, ironía, apariencias y empanadillas de Móstoles.

La protagonista, Alexandra Jiménez (Embarazados, Kiki el amor se hace), se llama Encarna y es de Móstoles. Y su vida es como aquel sketch de Martes y Trece que le pesa como una losa: atemporal. Mismo novio, mismo barrio, misma casa, mismo trabajo desde el instituto. Hasta que reaparece en su vida una antigua compañera del instituto: María Dolores –Cristina Castaño (La que se avecina)- que ahora se hace llamar Feli y que, como su nombre, parece una nueva persona desbordad por el éxito, la sofisticación y el dinero. Como buena amiga, le desvela su secreto: una empresa de venta piramidal de cosméticos rejuvenecedores, capitaneada por Victoria Abril haciendo de Victoria Abril, que la convertirá en poco tiempo en la persona que siempre ha querido ser.

Cuando estamos atrapados y vemos un poquito de luz, ¿estamos dispuestos a todo?
Alexandra Jiménez: En realidad es muy fácil caer, sobre todo cuando te encuentras en una situación vulnerable. Encarna se encuentra de pronto a una antigua amiga del instituto, que lo último que supo de ella es que atracaba gasolineras en Pinto y aparece reconvertida en una ejecutiva de negocios, resplandeciente, exitosa y que encima trabaja para Victoria Abril, que ha dejado el cine porque en esta empresa de venta piramidal le va mucho mejor. Y le aseguran que en muy poco tiempo y con muy poco esfuerzo puede tener la vida que anhela. De pronto, se abre ante ella un mundo de posibilidades, es muy atractivo.
Cristina Castaño: Cuando uno toca fondo, hay que ver de qué manera salir de ese fondo. En el caso de María Dolores, mi personaje, es una chica que podría haber terminado muy mal. Atracaba gasolineras en Pito y se codeaba con los ‘malotes’ de los billares. Podía haber terminado muy mal y reaparece hecha toda una mujer, exitosa aparentemente. De cómo podía haber terminado a cómo está, ni tan mal. La gran enseñanza de María Dolores es que cuando se cae se vuele a levantar.

Martes y Trece, las Supremas de Móstoles, Victoria Abril… la película se sirve de un divertido juego entre realidad y ficción…
Cristina Castaño: Es el universo maravilloso de Vicente (Villanueva), que te mete en unas situaciones totalmente rocambolescas y que invitarían a la comedia extrema, pero desde la comedia realista, con personajes reales y que sufren de verdad. Esa la habilidad que él tiene, además de escribir unos personajes femeninos muy ricos que, aunque invitan a jugar a la comedia, hay que plasmar con todo el realismo del mundo.
Alexandra Jiménez: En la película nada es lo que parece y ese es el juego que propone Vicente Villanueva: hasta qué punto esto está pasando, hasta qué punto Victoria Abril es Victoria Abril, ¿en serio son las Supremas de Móstoles? Son elementos muy surrealistas, situaciones muy rocambolescas, pero trabajadas e interpretadas por la dirección suya, con una sujeción de lo que estás haciendo y una seriedad aplastantes. Pasas por situaciones surrealistas, pero dejando que los gags te pasen de refilón. En ningún momento subrayamos nada ni explicamos al espectador dónde se tiene que reír y hasta qué punto eso es realidad o ficción. Es un juego de espejos divertidísimo.

¿Y eso es difícil a nivel interpretativo?
Alexandra Jiménez: Mucho. Es muy difícil no subrayar lo que estás haciendo. Las tres tuvimos que ensayar mucho, frase a frase del guión, porque la forma de trabajar era no expresar lo que estás diciendo, sino lo contrario. Que, por otro lado, es algo que hacemos más en la vida de lo que pensamos. Hay que tener la capacidad de no subrayar la gracia en ningún momento.
Cristina Castaño: Yo vengo de trabajar comedia en televisión, que es muy marcada, con personajes muy marcados. De repente paso a otro registro totalmente diferente, que también tiene comedia pero desde otro lugar.

La película también habla de la necesidad de aparentar. ¿Cómo de importantes son las apariencias?
Cristina Castaño: Sí que creo que, en el mundo en que vivimos, es muy importante vender lo que haces, a veces tanto como hacerlo. Sí son importantes. Ahora, una apariencia sin contenido real significa una vida vacía.
Alexandra Jiménez: La película habla de eso y se ríe con mucha retranca del mundo de las apariencias y sobre esa cosa absurda de que lo importante no es ser sino parecer. Lo absurdo de todas estas teorías mal aplicadas o mal entendidas. El personaje de María Dolores está convencida de que se atrae lo que se piensa, pero para ella se resume en pensarlo mucho hasta que llegue o en expresarte de una manera para que los demás piensen que eres eso y así pretender que finalmente te convertirás en eso. La película tiene mucha ironía.

Dentro de esa necesidad de aparentar, el dinero y la juventud parecen ocupar el primer puesto…
Cristina Castaño: Lo hacen. Nos venden cremas por un tubo, que la juventud es el principal valor y que la belleza está en no tener arrugas. Y el triunfo parece pasar por ahí.
Alexandra Jiménez: Parece que envejecer es como si fuera algo terriblemente negativo. Mandamos una cantidad de mensajes absurdos… pero lo más fuerte es que nos los creemos, como pasa en la película. Y hay un empecinamiento colectivo por ser lo que no somos o por tunearlo todo y disfrazarlo de algo que te aleja de lo que eres y te impide aceptarlo.

Y luego está la evolución del personaje de Alexandra, que es un canto a la aceptación y la diferencia…
Alexandra Jiménez: El personaje es precioso porque verdaderamente es lo que ves. Es una mujer que se ha quedado atrapada en el tiempo y sigue siendo lo que era en el patio del colegio. No tiene ningún tipo de disfraz social con el que defenderse o manifestarse. Eso tiene algo muy bonito, y es que la dota de una bondad muy genuina y muy auténtica, pero por otro lado, la convierte en un personaje muy vulnerable. Está atascada, no se ha reinventado, no ha evolucionado en algunos aspectos de su vida y eso sí tiene que hacerlo.

Cristina, ahora mismo tienes La que se avecina en emisión, estás con Cabaret en el teatro Rialto, Nacida para ganar a partir de este viernes y Angry Birds, en la que te estrenas en doblaje, la próxima semana. ¿Cómo se hace esto?
Cristina Castaño: Con mucho esfuerzo y con mucha pasión. Te tiene que apasionar tu trabajo. Es verdad que me ha venido un año con muchas oportunidades y sabía que no podía desaprovechar ninguna, tenía que hacerlas todas y, además, bien hechas. Así que este año me he dedicado a cuidarme mucho y a trabajar mucho para sembrar y que vengan los frutos, por supuesto. Todos sabemos cómo es esta profesión: un día estás aquí y al siguiente ya no estás, un día tienes tres películas y otro día no tienes ninguna. Cuando te viene, tienes que hacerlo.



Victoria Abril vuelve al cine español y haciendo de sí misma… ¿Cómo ha sido trabajar con ella?
Cristina Castaño: Impone. Forma parte de la historia de nuestro cine, es un mito. Y además esta película, efectivamente, era su regreso. Nosotras hemos tenido la oportunidad de poder compartir ese momento con ella, vivirlo y estar en él. Estoy muy orgullosa de poder compartir cartel y plano con esta pedazo de actriz. Un orgullo y aprendiendo mucho de ella, además.
Alexandra Jiménez: Ella lo ha gestionado con un sentido del humor maravilloso. Tener la valentía y el sentido del humor de interpretarse a sí misma y reírse de todo me parece grandioso. Y luego, es una actriz sublime, ella te mira y te lee. Te escucha con una capacidad que pocas veces se da en un actor. Y además, controla tanto artística como técnicamente y te das cuenta de la cantidad de películas que lleva a la espalda y todo lo que sabe esta mujer.

¿Con qué sensación os gustaría que saliera el público de la sala tras ver Nacida para ganar?
Alexandra Jiménez: Con la sensación de salir reconfortados de ver algo que te conecta con una parte muy ingenua y muy auténtica de nosotros. Porque todos somos Encarna, todos tenemos en algún sitio a nuestro ‘yo’ del patio del colegio. Creo que conectar con eso es precioso.
Cristina Castaño: Con la sensación de que le ha valido la pena pagar el dinero de la entrada de cine, que está muy cara.
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