20 de noviembre de 2019, 10:33:07
Editorial


Podemos y la salida del euro



Podemos e Izquierda Unida han revestido su alianza electoral con un programa de 50 puntos. El mismo prevé un importante aumento del nivel de gasto, que nos llevaría hasta los niveles de 2009. Hay que recordar que ese año nuestro país registró un déficit del 11 por ciento del PIB, lo que supuso una alarma global y mereció la llamada de atención de todos nuestros socios europeos e incluso de la Casa Blanca. La prensa mundial hablaba con liberalidad de la salida de España del euro, y sólo el freno de Rodríguez Zapatero en su política suicida y la rectificación parcial del gobierno de Rajoy, más la ayuda inestimable del BCE, recondujeron la situación.

Desde entonces, los sucesivos gobiernos han aprobado la mayor subida de impuestos de la historia, y los resultados no son espectaculares. Si entonces el Estado recaudaba un 34,8 por ciento del PIB, en 2015 ese gran aumento de la fiscalidad había logrado elevarlo al 38,2. Un aumento por un lado insuficiente para acercarse al salto en el nivel de gasto que proponen los dos partidos de ultra izquierda. Y por otro que se acerca a lo que puede sostener como máximo un país con más del 20 por ciento de paro. Además, tanto el aumento de impuestos que proponen como su contrarreforma laboral dificultarían la creación de riqueza, por lo que el aumento de los ingresos estaría por probar.

Una política de este calado tendría mayores consecuencias que la del desajuste contable del presupuesto. Sería, por un lado, un disco rojo para los inversores, que huirían de nuestro país. Y sería, por otro lado, un pulso a las instituciones europeas, y al euro. Sabemos perfectamente de lo que estamos hablando, porque hemos visto antes esta misma situación, en el caso de Grecia. El gobierno del partido hermano de Podemos le echó un pulso a la Unión Europea. Tenía en su mano el respaldo mayoritario del pueblo griego, y el amago de ayuda financiera (pues tampoco dan para más) de Rusia y China. Pero incluso para un gobierno cegado por la ideología como el liderado por Alexis Tsipras fue demasiado y tuvo que rectificar. Y lo ha hecho aceptando ajustes y reformas que van más allá de lo que estaban haciendo sus contrincantes conservadores y hasta más de lo que pedía en un principio Bruselas. El motivo es que durante el pulso la economía griega se deterioró, y luego el paso tuvo que ser por un aro más angosto.

Un gobierno liderado desde estas ideas es muy difícil. Pues, aún en el caso de que se produjese el adelantamiento de la coalición ultraizquierdista al PSOE y que contase con el apoyo de los socialistas, éstos no permitirían un pulso así a la Unión Europea. Pero si lo hicieran, tenemos elementos para pensar que estarían dispuestos a ir a donde Syriza no se atrevió. Dentro de Podemos ha habido un debate sobre la conveniencia de salir del euro. Es un paso lógico. El euro es un grillete para sus planes, entre la contrarreforma económica y el cambio social, que serían mucho más fáciles con una moneda gestionada por ellos y, por tanto, con posibilidades de devaluación e inflación. La clave, en este asunto como en tantos otros, es qué actitud esté dispuesto a asumir el Partido Socialista.
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