28 de enero de 2020, 3:10:34
Opinion

TRIBUNA


Los políticos

Agapito Maestre


Las instituciones políticas no pasan por su mejor momento. Quizá la institución del Gobierno de España sea la peor parada, entre otras razones, porque únicamente está en funciones… ¿Cuáles son las principales funciones que lleva haciendo este Gobierno desde el 20-D de 2015? Vaya usted a saber, pero seguro que pocas serán buenas para los ciudadanos de a pie. El cambalache domina la política. ¿Qué dirán los novelistas futuros de esta gente? No lo sé, incluso dudo de que existan novelistas que no estén al servicio de los políticos. Lo compran todo. Esperemos que quede algún escritor libre de servidumbres ideológicas, alguien que se parezca a Baroja para que las próximas generaciones no se avergüencen demasiado de su pasado. Cito a Baroja, porque no puedo dejar de releer sus memorias. Siento que me falta algo, si no releo frecuentemente Desde la última vuelta del camino. Nada mejor que la literatura de Baroja para hacerse cargo de la cochambre política e histórica de España en su época y, seguramente, en la nuestra. La tragedia de un pueblo se sobrelleva mejor con literatura y filosofía.

Creo que la descripción de algunos personajes barojianos de su época es válida para aquí y ahora. Más aún, diría que los personajes de ahora son peor que los de antes. De los personajes que pasan por las páginas de Desde la última vuelta del camino, destacan los políticos. Creo que son los que peor quedan en sus libros. El juicio de don Pío sobre los políticos en general, y sobre los de la Segunda República en particular, no puede ser más contundente: “Los españoles hemos tenido desgracia con nuestros políticos, la inmensa mayoría de los cuales ha resultado gente incapaz.” Don Pío es implacable con los altos cargos políticos. ¿Qué escribiría hoy de los nuestros? Imagino que con la inteligencia que se gastaba no saldrían mejor parados que las joyas de la República.

Los políticos de la República no eran, precisamente, un compendio de virtudes; más bien eran una suma de vicios, entre otras razones, porque nos llevaron a una Guerra Civil que todos perdimos. Y seguimos perdiendo, porque los ministros de ahora no son mejor que los entonces… La perversidad de los políticos es manifiesta y empeorable. En materia de políticos, pues, hemos avanzado muy poco. Pero si alguien dudara de mi comparación, por favor, recurra a Baroja. Lean lo que decía de algunos políticos y ministros de la época y compárenlos con los ministros de Rajoy o Zapatero. El maestro de Vera decía, por ejemplo, de Marcelino Domingo, que fuera primero ministro de Instrucción Pública y después de Industria y Comercio y Agricultura, es un “maestro de escuela un tanto vacuo y petulante. Decía Domingo, meses antes del advenimiento de la República que iban a imitar a Thiers y a hacer una república conservadora. Ni ellos mismos saben lo que han hecho. Han sido arrastrados por las corrientes populacheras, dejándose llevar por ellas.” Malo, a decir de Baroja, era Domingo, ministro de Instrucción Pública Domingo, pero es que hoy no sabemos ni cómo se llama el actual ministro de Educación… En fin, comparen, comparen a Azaña o Alcalá Zamora, altos dignatarios de la República, con Rajoy Zapatero. O mejor, no comparen, porque entrarán en una depresión sin remedio.

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