14 de octubre de 2019, 0:23:48
Mundo

PAROS EN SECTORES ESTRATÉGICOS


Las protestas por la reforma laboral hacen de Francia un polvorín

EL IMPARCIAL/Efe

Huelgas y manifestaciones reflejan el pulso entre sindicatos y Gobierno.


El pulso que los principales sindicatos y el Ejecutivo de Manuel Valls libran como consecuencia de la reforma laboral regresó a las calles, al tiempo que continuó, un día más, en sectores capitales de la economía francesa como el transporte, los combustibles o el abastecimiento eléctrico.

La escasez amenaza a las gasolineras, de las cuales entre un 20 y un 30% han agotado sus reservas, como consecuencia de que seis de las ocho refinerías del país se hallen total o parcialmente paradas, según la Unión Francesa de Industrias Petroleras (UFIP).

Tampoco se libran desde la noche del miércoles las 19 centrales nucleares del país (que generan más del 75% de la electricidad), cuyos 58 reactores no han sido apagados, pero sí han experimentado una baja de carga.

Mientras, la huelga de controladores aéreos organizada en el marco de las protestas acarreó esta jornada la cancelación de 105 vuelos en el aeropuerto parisino de Orly.


Manifestaciones por todo el país

Pero el día era de los manifestantes, que salieron en buen número (aunque sin llegar nunca a ser manifestaciones masivas) para hacer oír su voz frente a lo que consideran una rendición del Gobierno socialista ante las políticas neoliberales. Unas 153.000 personas participaron en todo el país en las marchas, según las autoridades, unas cifras que los sindicatos elevaron hasta los 300.000.

Según el Ministerio francés del Interior, 77 personas fueron detenidas en todo el país, de ellas 36 en la capital, y 15 agentes de las fuerzas de seguridad resultaron heridos en los enfrentamientos. Unas 20.000 personas según la Policía participaron en la marcha de París, entre las céntricas plazas de la Bastilla y Nación.

En este último lugar, la tensión era absoluta, con cientos de agentes antidisturbios bloqueando el acceso a la plaza después de que decenas de encapuchados quemaran contenedores y arrojaran proyectiles a la policía, que respondió con el lanzamiento de gases lacrimógenos.

La policía controlaba los bolsos de todo aquel que se aproximaba a la manifestación y les advertía de que era mejor no acceder al lugar debido al riesgo de nuevos choques, mientras un grupo de manifestantes pertrechados con cascos y pañuelos se mezclaba con el resto de participantes en la marcha.

Entre el humo dejado por los gases lacrimógenos y por pequeños incendios, pancartas con lemas como "Exigimos la democracia" eran enarboladas por algunos de los sindicalistas presentes.

Mientras tanto, Manuel Valls ha dicho que "no se modificará la filosofía general del texto", y en especial su artículo 2, que establece la primacía de la negociación dentro de la empresa en detrimento de los convenios colectivos.
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