20 de noviembre de 2019, 10:28:28
Cultura

FERIA DE SAN ISIDRO


Feria de San Isidro. Hay tardes que es imposible y no hay manera

Álvaro Ignacio Muñoz Cardona

Variados en comportamiento los toros de Victorino, peligrosos unos, nobles otros todos requerían el interés del público. Los toreros tiraron de oficio y recursos para aprovechar lo que había pero no hubo mucho acierto con las espadas y sólo el tercero quedará para la memoria.


PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS

TOROS

6 toros de D. VICTORINO MARTÍN. El 3º (Garrochista) ovacionado al arrastre. El 5º Alevín también.

TOREROS:

UCEDA LEAL (Verde hoja y oro): Pinchazo y estocada –Bronca-. Bajonazo y descabello – Pitos-

ABELLÁN (Blanco y plata): Pinchazo y estocada –Silencio-. Pinchazo y estocada -

EL CID (Verde Inglés y oro): Estocada caída –Ovación-. Estocada –Silencio-.

INCIDENCIAS:

Feria de San Isidro. Lleno de no hay billetes.

El primer vitorino salía de chiqueros para Uceda que lo recibió con verónicas molestadas por el viento. A la hora de empujar en el caballo mostró genio y fijeza; del segundo encuentro salió suelto para volver al caballo. El toro correteaba con la cara alta y sin fijarse en cuantos capotes se le ofrecían de modo que ponerlo en suerte fue un quinario. Así que los palitroques se pusieron como se pudo. El animal se arrancaba cuando veía a los toreros sin capote y el trámite se alargó más de lo debido. A la hora de la muleta el toro trató de topar dos veces al torero y de arrollarlo. Uceda, inteligentemente, trató de hacerle lidia de sometimiento sobre las piernas y buscó la estocada. Hubo quien pitó, pero el animal no tenía nada más que peligro y malas intenciones. Alimaña.

El segundo le permitió a Abellán lancear a la verónica con gusto y aprecio del respetable. En el caballo metió el toro los riñones y trató de romanear mientras humillaba en el primer encuentro del que salió suelto. El segundo encuentro fue algo al relance y el toro volvió a empujar pero esta vez pegando cabezazos. En banderillas nada. La faena comenzaba con Abellán con la muleta en la mano derecha doblándose con el toro para que el toro se desplazara y cogiera inercia. Pero el toro se quedaba algo corto por el pitón derecho y empezó a orientarse. Oficio por parte del torero madrileño para solventar la papeleta. Con la izquierda más cortedad y mucho sentido por parte del toro. Duro el toro de Victorino.

El Cid consiguió sujetar al toro entre las rayas y a pies juntos pudo recetarle una verónica, tres delantales, una media y una revolera que daban alas a la ilusión del respetable. El toro romaneó y metió los riñones, empujando con fijeza. Para el segundo encuentro el toro se quedó muy largo y acudió en tres tiempos presto al picador, galopando al encuentro y empujando. Palmas al picador mientras se retiraba, gran actuación la de Juan Bernal. En banderillas habilidad y eficacia. Se quedaba solo el Cid para muletear al vitorino después de brindar al propio ganadero. El toro tenía otro corte y la muleta del sevillano ponía suavidad y esquivaba al viento. Dándole distancia consiguió impartirle una serie vibrante de derechazos con el toro surcando el ruedo con el morro. Pausa, aire para el animal y el torero, el viento se empeñaba en descomponer la faena (hay quien duda si tapar la plaza) pero no pudo, la tanda con la derecha tuvo temple, lentitud, ritmo y largura. Al natural mismas cualidades y calidad en las embestidas. Algún enganchón acalló los olés; pero dibujar con la muleta el camino a recorrer por el toro era bello y emocionante por la forma de embestir del vitorino. El aire hacía mucho daño y el animal no permitía errores. Otra tanda de derechazos, quizá excesiva en cantidad la faena y el toro acabó un tanto a la defensiva y perdiendo recorrido. Se pidió el trofeo.

Salió el cuarto y a por él fue Uceda entre algunos pitos, pero dos verónicas y una media hicieron callar los silbidos y aparecer las primeras palmas. El toro amagaba con humillar tanto en el capote como en el peto, donde no se empleó. En banderillas ligereza. Uceda comenzó la faena por abajo para sacar el toro al tercio y después se puso a torear por la derecha, el toro embestía y lo hacía humillado pero al paso por lo que los muletazos no llegaban. Fue mejorando y pidiendo pausa, distancia y sitio para no agobiarlo. Por la izquierda el toro tenía menos fondo y había más pitos.

El quinto le pegó un salto a Abellán al primer intento con el capote. Lo sujetó sobre las piernas para ayudar a la embestida. Otro que humillaba. En el caballo cumplió y en banderillas sólo Miguel Martín. Brindó al público y lo muleteo flexionando la rodilla para ofrecerle un toreo al natural al que le sobraron enganchones y cosas por alto. Con la derecha el toro tenía más prontitud, repetía más y tenía el viaje más largo. Cualidades que aprovechó Abellán aplicando temple, gusto, y suavidad. Tocaba insistir en ese pitón y en esos argumentos técnicos que era la manera de ligar cinco muletazos y el remate para llegar al público y que apareciera la belleza. Faena con altibajos basada en el pitón derecho y con un pase de pecho a la hombrera contraria sensacional. Naturales de frente aprovechando la calidad del toro aplaudidos. Aviso.

El último plato se lo tomó el Cid y quiso cuidar la lidia. En el peto empujó con genio, con el tercio anterior. En banderillas mal rato para Alcalareño. Brindis al público y pases de tanteo para comenzar al natural dando tiempo al toro que en la segunda tanda fue a más y el torero aguantando. En otra tanda el toro se fue al bulto y se libró de milagro. Por el pitón derecho le faltaba recorrido al vitorino y le sobraba sentido, probando al torero en cada arrancada. Casi alimaña.

El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.elimparcial.es