18 de noviembre de 2019, 15:07:51
Opinion

TRIBUNA


Singularidad según Sánchez

Raúl Mayoral


Volvía Castelar en cierta ocasión del Parlamento, aún sudoroso ¿Qué tal don Emilio? le preguntó un correligionario ¡Ni Demóstenes! En esta caricatura de democracia en que se ha convertido nuestro sistema político algunos se creen, no ya Demóstenes, sino Castelar. Ayunos de ideas, los ciudadanos tragamos solo ocurrencias: “pacto político con Cataluña que, respetando las implicaciones del principio de igualdad, reconozca su singularidad”, es la penúltima ocurrencia de Pedro Sánchez. Lo singular del líder socialista es que no solo no resuelve, sino que crea problemas.

Indro Montanelli solía clasificar las estupideces de la gente en frases memorables, definiciones tajantes y anécdotas de salón y de hostería. Lo de Sánchez es una mezcolanza de las tres categorías. Memorable, tajante y anecdótico; si bien esto último, más de salón que de hostería. La hostería nos retrotrae a un tiempo en que Europa fue Cristiandad. Pero con la Reforma protestante y la Guerra de los Treinta Años se rompió aquella unidad. Entonces se inicia el culto a las nacionalidades, a los sedicentes genios de las razas, a las lenguas, a los territorios, como factor de diferenciación. Aparecen los nacionalismos, emerge la Paz de Westfalia y surge la locura de Europa. El nacionalismo excluyente ha sido una de las más grandes desgracias del mundo moderno. Una enfermedad infantil, dijo Einstein tildándolo de sarampión de la Humanidad. Freud lo trató en su diván: el nacionalista toma las diferencias menores y las transforma en grandes distinciones. Se embellecen y repulen los pasados gloriosos, y pueblos que nunca habían pensado en sí mismos como tales comienzan de repente a imaginarse naciones.

Sánchez ha descubierto por fin el hecho diferencial catalán, el mismo al que renunció Josep Pla: Nosotros no tenemos que ser catalanistas, con ser catalanes nos basta: catalanistas que lo sean los charnegos. El socialismo ya no propugna el federalismo asimétrico para Cataluña, sino la singularidad. Pero este fenómeno se da en todos los territorios de España: El pan de tres libras que la Eusebia cuece los sábados, el ahijado Juanón, la pulguilla que ataca la remolacha, el puesto de melones en la carretera...Incluso, en Andalucía se da una forma singularísima de gobernar a base de siglas: PSOE, PER, ERE, exportada ya a otras regiones en donde se la rodea de tipismo propio. Es ya objeto de análisis, especialmente, en los Tribunales de Justicia. Gerald Brenan tiene un estudio sobre Rocinante, el único caballo de la literatura que tiene individualidad. La historia, la ficción y la leyenda están pobladas de héroes a caballo. Se sabe mucho del héroe, y del caballo apenas otra cosa que el nombre y a veces el color.De Rocinante se sabe cómo solía correr y hasta cómo dormía. Con rotundidad podría sostenerse que Rocinante tiene singularidad y es diferente a otros caballos. Como se entere Sánchez, igual propone un pacto.

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