12 de noviembre de 2019, 19:50:02
Opinion

LOS GOZOS Y LAS SOMBRAS


Las sociedades psicópatas

José Antonio Ruiz


Aunque nunca me tomas en serio, compadre, ya te digo yo, al tiempo, que el único factor de cohesión que mantendrá vivo el sentimiento de pertenencia a la vieja Europa serán los hooligans británicos y los ultras rusos hinchándose a hostias a cuenta de la Urocopa.
Pero lo de menos es Europa, España y todo lo que le cuelga, incluida la colonia de los macacos de The Rock. Lo preocupante es la deriva esquizoide que está tomando esta sociedad enferma, con las facultades mentales perturbadas, por culpa de tanto psicópata como anda suelto, como el que ha asesinado a la diputada laborista Jo Cox, como el que ha perpetrado la matanza de Orlando («lacra del heteropatriarcado», según el progre Alberto Garzón), como los asaltantes que han pintarrajeado la capilla de la Universidad Autónoma de Madrid, o como los tarados que han aprovechado la visita de Rajoy a su pueblo, Pontevedra, para increparle al grito de «Mariano, rata, persona non grata». Al menos esta vez no le ha arreado un puñetazo en el careto, como el malnacido para quien la concejal de Educación del ayuntamiento Jodemita de Zaragoza ha promovido una colecta de desagravio: el mismo consistorio donde manda el alcalde de la gomina, que ha subvencionado unas jornadas “culturales” que se promocionan con un cartel donde aparecen, guillotinados, Rajoy, el Rey Juan Carlos, el cardenal Cañizares y el presidente de la CEOE, Juan Rosell. ¡Cuánto nostálgico de la esvástica!
No me quiero poner estupendo, en plan psiquiatra, entre otros motivos porque estoy más para camisa de fuerza que para ejercer de loquero; pero como sigamos por estos derroteros, vamos a tener peor final que Adán y Eva en El paraíso perdido de Milton.
Ponle el nombre que quieras y el apellido que más te cuadre, pero hay muchas formas de intolerancia, más o menos graves, aunque ninguna de ellas trae nada bueno, pues la violencia sólo conduce a la violencia y al odio.
Comparado con, El Exit d’Uropa, sin dejar de ser lesivo para nuestro monedero si se acaba perpetrando, sólo será un problema más, con mejor o peor remedio. Lo que tiene difícil solución es buscar una salida a todas estos episodios aberrantes que se están sucediendo en una sociedad majara donde cada vez hay más monguis que confunden el ejercicio de la libertad con la esquizofrenia.
Tendría cojones que Gibraltar volviera a ser español, con sus contrabandos de fumeque y sus paraísos fiscales del trinquete, a costa del Exit. Me veo a García Margallo celebrando el triunfo en la batalla dando de comer cacahuetes y plátanos a los monos del Peñón, a cuatro manos con Fabián Picardo, en la misma verja a la que echó el cerrojo Franco, cuando España no era ni una, ni grande, ni libre, y el fin del mundo estaba en el centro del albero de la plaza de toros de La Línea de la Concepción, donde Camarón de la Isla le dijo «sí quiero» a Dolores Montoya, La Chispa, y hoy se levanta una escultura de bronce del cantaor eterno al que se lo llevó el tabaco, y a quien siempre que lo escucho imagino entonando bulerías, tientos, seguiriyas, fandangos, soleares y alegrías, mano a mano con Paco de Lucía y Carmen Amaya.
Europa entera es una casa de apuestas donde en lugar de sondeos directamente se hacen porras, y donde el partido amañado se va a resolver con gol de penalti en el tiempo de descuento a uno y otro lado del Canal de la Mancha, donde en cuestión de tres días nos jugamos las habichuelas.
The Sun, The Moon y la santa madre que los parió a todos, aun no teniendo la pobre culpa de nada. La grandísima culpa la tiene el otro Cameron, que tiene el tío la cara más dura que La Roca y que los pedruscos megalíticos de Stonehenge, pues le ha cogido el machote tal gusto a los referendos, que para no tomarse la molestia de mojarse, delega en el pueblo su irresponsabilidad y su incompetencia, por mucho que se tire el moco alegando que fue el primero de su promoción en Oxford. No tuvo bastante con el referendo escocés, que ha vuelto a liarla el muy liante. Debieran enchironarlo por pirómano, antes de que nos acabe jodiendo a todos con sus piruetas, como si aquí en lo que viene siendo España no tuviéramos ya bastante con lo nuestro.
Te pongas como te pongas, el debate lo perdió Piqueras, que se ha especializado hasta tal extremo en la crónica negra, que cuando lo sacas de los sucesos y cambia de palo, provoca en los parroquianos catódicos un estado de somnolencia tal, que el letargo del lirón y de la marmota se quedan a la altura de una simple cabezada, pues de pronto te entran ganas de encerrarte en la madriguera y no salir del agujero hasta que suene la primavera de Vivaldi. Tiene el figura tal capacidad innata para dormir al share, que debería de haberse metido a sofrólogo, o mismamente a anestesista, teniendo en cuenta que de pronto notas que te entra el opioide por vía intravenosa, te quedas extasiado mirando fijamente al cinco de Telecinco y a todo lo que le rima, y en estas que mientras vas perdiendo la consciencia y el control de los esfínteres, comienzan a salirte espumarajos por la boca como a la niña del Exorcista, y no sabes si volverás en sí en la sala de reanimación para votar a tiempo en las terceras elecciones tan pronto como se vuelvan a tirar el botijo a la cabeza el día después, o directamente despertarás en la sala de autopsias o en la morgue.
Por cierto querido Carlos, Herrera, te habrás enterado lo que le ha pasado a la pobre Carmena, la alcaldesa de la ‘Generación U’, la misma que quiso ser sirena, que ahora se propone limitar la velocidad en el centro de los madriles a 30 km/h, y que ha tenido que pasar la noche en el Ramón y Cajal a su regreso de Bolivia, a base de suero y rollos enteros de papel higiénico El Elefante, porque se iba de vareta, cagándose encima desde que salió de Cochabamba. A saber lo que comió la criatura; y a saber cómo ha dejado el tigre del avión, a cuenta de la gastroenteritis, que no quiero ni pensar lo que debió salir por semejante sitio en el último apretón antes del aterrizaje forzoso.
Al otro Pedrooo, el guapo, no le pueden ir peor las cosas desde que Pablo el de Jodemos, el muy cizañero, ha dicho que Zapatero, uno de los asesores a quienes acostumbra a pedir consejo, ha sido el mejor presidente de la democracia, el caso es malmeter. ¡Pobre! El último incidente que Sánchez ha tenido consigo mismo (además del suplicio que supone pasar dos días y una noche con Susana Griso), ha sido tropezarse él sólo con la rama de un árbol, que casi se salta un ojo, porque no la vio venir, estando como estaba tonteándole a la cámara a cuenta de un vídeo publicitario de campaña.
En cambio Mariano, consciente de sus limitaciones, en lugar de asumir semejante riesgo para su integridad física, se deja fotografiar en una finca de alcachofas de Tudela y confiesa, con un par, que está emocionado con el alcaucil, como el Hamlet shakesperiano rememorando recuerdos de infancia mientras sostiene en la mano la calavera de su viejo amigo Yorick, el bufón del reino.
Mucha menos explicación tiene la instantánea de Soraya vicepresidiendo la liberación de una tortuga boba en Málaga; o San Jorge Fernández Díaz pegándose una costalada en una pachanga futbolera, ataviado con los pantalones de tergal y los zapatos de charol.
Hace mucho tiempo que Mozart cayó en la cuenta de que para tener éxito había que escribir cosas tan comprensibles como para que un cochero las pudiera tararear inmediatamente.
Nada será igual. En el castillo de Windsor, donde la Reina Victoria, emperatriz de la India, presenciaba desde la terraza de la Torre Redonda el galope de los purasangres entre los bosques de abedules del condado de Berkshire, donde nació David, ahora sólo hay hordas de turistas que aprovechan los recesos de las carreras del hipódromo de Ascot, donde galopan los purasangres, para hacer apuestas y estrenar tocado con plumas de avestruz.
«La salchipapa», de Leticia Sabater, otra eminencia, ya suma dos millones de visitas en Youtube, con lo que dicho queda todo acerca de lo poco que se puede esperar de este país. Nunca pensé que acabaríamos echando de menos a Geogie Dann.
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