17 de octubre de 2019, 7:14:45
Nacional

GRAN EXPECTACIÓN EN EL COMIENZO DEL COMITÉ FEDERAL


El PSOE, partido en tres por la investidura de Rajoy

Hayda Ramos

Unos proponen votar 'no' a Rajoy, otros la abstención y otros volver a intentar el Frente Popular con los independentistas.


Pocas veces una reunión del Comité Federal del PSOE había levantado tanta expectación como la de este sábado. No obstante, de lo que se diga, escuche y decida en el máximo órgano del Partido Socialista entre congresos depende esta vez, no solo el futuro de sus siglas, sino también una posible investidura de Mariano Rajoy, como vencedor del 26J.

En esta ocasión, además, el Comité Federal llega apenas trece días después del peor resultado en las urnas en la historia socialista (85 diputados, cinco menos que el 20D, que ya había marcado su suelo electoral) y con un secretario general, Pedro Sánchez, cuestionado desde hace meses. Un escenario endiablado en el que el calendario urge decidir qué hacer a partir de ahora: descartada la gran coalición, Ferraz tiene que definir si facilita o no un Gobierno del PP en minoría.

Por lo visto y oído en los últimos días, lo único que parece claro es que este sábado el Comité Federal del PSOE decidirá dar un no a Rajoy. Al menos, en primera instancia, cuando los socialistas consideran que el PP debe “trabajar para encontrar apoyos suficientes para su investidura entre las fuerzas políticas afines a su ideología”. Es decir, será un no, pero menos rotundo, abierto al cambio.

Dos corrientes de opinión y una vía de agua

A partir de ahí todo son incógnitas. Después de la tregua que trajo consigo el intento de investidura, por parte de Sánchez, tras el 20D, el 26J ha dejado al descubierto un PSOE roto en dos en el que todos toman partido y nadie se esconde.

De un lado, los que piensan en la estabilidad institucional y abogan por una abstención, ya sea total o parcial de los diputados necesarios, que facilite un Gobierno de Rajoy. Una tesis que defienden, entre otros, Josep Borrell, Guillermo Fernández-Vara, Emiliano García-Page o Felipe González. Precisamente quien fuera presidente del Gobierno escribía este jueves en El País una tribuna en la que exponía que “el PSOE no debe ser un obstáculo para que haya un gobierno minoritario antes de que acabe el mes de julio o en los primeros días de agosto”.

Por otro, quienes insisten en un no rotundo que se mantenga hasta las últimas consecuencias. Ahí están Óscar López (“el PSOE está en el no a la investidura de Rajoy”) y Susana Díaz (“el PSOE no puede ser cómplice ni de unos ni de otros”). Pero también César Luena y Antonio Hernando, dos de los más próximos a Pedro Sánchez. Postura que encierra un riesgo: el PSOE, que cuenta las dos últimas citas electorales por debacles, quiere evitar unas terceras elecciones.

Una división de opiniones que ha provocado que en los últimos días se haya abierto una nueva vía de agua: la de los que apuestan por que el PSOE deje que el PP se estrelle y Sánchez intente de nuevo la investidura. Una alternativa lanzada por Francina Armengol (presidenta de Baleares), que defiende que “el PSOE es la alternativa, no una comparsa”, y secundada por Idoia Mendia (País Vasco), Miquel Iceta (Cataluña) y Luis Tudanca (Castilla y León).

La sombra de Podemos llega al Comité Federal

Una idea con la que, superado el desconcierto inicial por el fallido sorpasso, ya coquetea Podemos, pero que es rechazada de plano por dirigentes como el castellano-manchego Emiliano García-Page “para no hacer perder el tiempo ni engañar a la gente”. “Esto no lo vamos a discutir tantas veces como para que terminemos fracturando el PSOE. Hay que tener cuidado: una cosa es estirar el chicle, otra retorcer la realidad y otra muy distinta es tener responsabilidad”, ha sido otro de sus avisos estos días, en vísperas de la reunión del Comité Federal.

La división de opiniones es tan palpable que Javier Lambán ha cargado duramente contra Francina Armengol y su propuesta de un “Gobierno de cambio”: “Es producto de la tramontana, que en determinadas épocas del año altera las mentes; el PSOE debe reconstruirse como oposición”, ha dicho un presidente de Aragón que afirma que “quien no sienta estimulado su pensamiento por Felipe es un necio”.

En defensa de su tesis, Armengol se ampara en las bases: “Hace muy poquito se sometió al voto de la militancia el acuerdo con Ciudadanos. Veo razonable que los militantes sigan opinando sobre futuras decisiones que tenemos que tomar”.

Y eso es precisamente lo que temen ciertos sectores del partido: que su todavía secretario general pueda llevar a cabo una maniobra con la que blindarse cuando se escuchan voces críticas como la de Eduardo Madina, que analizó así el 26J: “Creo que es el peor resultado de nuestra historia. Eso es obvio. No lo es en porcentaje, pero sí lo es en número de votos. En porcentaje fue el 20 de diciembre”, lo que le lleva a hablar de un próximo congreso socialista que tendrá que “discutir a fondo” cuáles han sido las razones de ese resultado.

Falta por escuchar a Pedro Sánchez, que no realiza declaraciones públicas desde la noche electoral. Y en silencio seguirá hasta el Comité Federal de este sábado, que, quizás, ayude a saber cómo de estruendoso es el “no al PP y a Mariano Rajoy”.

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