23 de noviembre de 2019, 1:03:20
Opinion

POR LIBRE


Las dos opciones de Sánchez: una mala; la otra, peor

Joaquín Vila


Hay que compadecerse de la papeleta que le ha tocado jugar a Pedro Sánchez. Él se lo ha buscado por torpe, ingenuo, inexperto, sectario y hasta inútil. Pero empieza a dar pena.

El secretario general tiene dos opciones ante la investidura de Rajoy. Votar que “no” hasta el final, como acaba de reiterar en el Comité Federal, o dejar gobernar al PP, incluso solo con las abstenciones necesarias. Con media docena valdría.

Hay que entender que para Pedro Sánchez, que ha basado su escasa y torpe vida política en insultar a Rajoy, resulta una mala opción permitir que su gran adversario, su eterno enemigo gobierne. Pues, aparte de la tonelada de sapos que tendría que tragarse, a un buen número de militantes y votantes socialistas también les sentaría como una patada en la boca del estómago.

Pero ocurre que, tras el 26J, solo puede gobernar Rajoy, puesto que Pedro Sánchez ya ha confirmado que no se presentará a una investidura con Podemos y los secesionistas. Quizás sea la primera decisión sensata que toma desde que salió elegido secretario general. Habrá que creerle por una vez. De modo que el “no” de la bancada socialista en pleno supondría disolver de nuevo las Cortes y enfrentarse a unas terceras elecciones.

Porque el PP, en el mejor de los casos, y tras públicas y televisadas bajadas de pantalones, podría obtener el apoyo de Ciudadanos. También podría contar con la abstención del PNV, si los vascos no ponen a los presos de ETA encima de la mesa y el PP les ofrece alguna mamandurria. Pero es difícil. El único apoyo que tiene asegurado Rajoy es el de Coalición Canaria, que vota que “sí” al que se presente, como si un día lo hace Isabel Pantoja. Ellos sí que están por la gobernabilidad.

Pues aun en el caso de lograr todos estos apoyos, el rechazo en pleno de los socialistas impediría la investidura de Rajoy. Porque ni hay que decir que, salvo Ciudadanos, CC y quizás el PNV, el resto del Hemiciclo gritará “no”.

Siendo soñadores, aún queda una esperanza. Muchos de los barones más sensatos, Felipe González, Borrell y buena parte de los dirigentes del PSOE, sobre todo los anteriores, están dispuestos a pelear hasta el final para que Pedro Sánchez y compañía entren en razón. Y es que están convencidos de que resultaría un suicidio para el propio PSOE bloquear el Gobierno de Rajoy. Porque es más que evidente el peligro que correrían los socialistas de salir aún más triturados de las urnas. Laminados.

Los que apuestan por dejar gobernar al PP, proponen ejercer al mismo tiempo la Oposición, pero blandiendo como una espada de Damocles la llave de la mayoría del Hemiciclo. Y, mientras, aprovechar para reconstruir el partido. Así, el PSOE demostraría su sentido de Estado, su tolerancia e inteligencia política.

Los más optimistas apuestan por aprovechar la reconstrucción del partido para elegir un secretario general simplemente sensato; con un mínimo de sentido común valdría. La opción, en todo caso, no deja de ser una utopía.

Pero, sin duda, la peor opción para Pedro Sánchez y para el PSOE consiste en enrocarse en ese “no” rotundo y definitivo a Rajoy; o lo que es lo mismo, provocar la convocatoria de unas terceras elecciones. Y es que, además de una tragedia para España, podría suponer la puntilla para el PSOE, que, más que probablemente se presentaría de nuevo con Pedro Sánchez, pues a ver quién es el guapo que quiere ahora encabezar esa candidatura. Ni un suicida.

Tiene difícil Pedro Sánchez elegir entre lo malo y lo peor. Hoy parece decidido a volver a equivocarse. Pero es que votar que “sí” a Rajoy le retuerce las tripas. ¿Y a quién no?
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