19 de febrero de 2020, 21:34:25
Nacional

LA AMENAZA DE BLOQUEO SOBREVUELA LA RONDA DE CONSULTAS


El Rey busca candidato

Hayda Ramos

Desde este martes, los representantes de los partidos explican sus posturas al jefe del Estado. Por Hayda Ramos


Ha llegado la hora. La casualidad ha querido que este martes, justo el día en que se cumple un mes del 26J, el Rey comience su cuarta ronda de consultas en apenas siete meses. Busca un candidato a la investidura, para lo que ha de pulsar la opinión de los partidos con representación parlamentaria.

Constituidas las Cortes de la XII Legislatura, el artículo 99 de la Constitución Española vuelve a colocar a Felipe VI en primera línea del proceso: “Después de cada renovación del Congreso, y en los demás supuestos constitucionales en que así proceda, el Rey, previa consulta con los representantes designados por los grupos políticos con representación parlamentaria, propondrá un candidato a la Presidencia del Gobierno”. En la España actual, eso equivale a colocar al Monarca ante el bloqueo político.

En total, 14 dirigentes acudirán al Palacio de la Zarzuela. Lo harán en orden de menor a mayor representación. El primero será, la mañana de este martes, Pedro Quevedo (Nueva Canarias). Tras él desfilarán Isidro Martínez Oblanca (Foro Asturias), Ana Oramas (Coalición Canaria), Javier Esparza (UPN) y Alberto Garzón (IU). El miércoles será el turno de Aitor Esteban (PNV), Alexandra Fernández (En Marea), Francesc Homs (CDC), Joan Baldoví (Compromís) y Xavier Domènech (En Comú Podem).

Pero el día que, en un sentido u otro, marque un punto de inflexión será el jueves: a las 10:30 es la cita de Albert Rivera (C’s); una hora más tarde acudirá Pablo Iglesias (Podemos); y a las 12:30, Pedro Sánchez (PSOE). Por la tarde, a partir de las 17:00, está convocado Mariano Rajoy (PP), presidente del Gobierno en funciones y aspirante a la reelección. ERC y EH Bildu se han desmarcado de la ronda de consultas, por lo que no despacharán con el Rey.

Pocas certezas y muchas incógnitas

El objetivo de todos es salir del desbloqueo, para lo cual el PP no podrá contar con el apoyo de Unidos Podemos. A partir de ahí todo son incógnitas: el PSOE insiste en el “no” y Ciudadanos aboga por una “abstención técnica”; no solo suya, también de Ferraz. Rajoy quiere gobernar, pero, sobre todo, devolver la estabilidad a España, por lo que pretende un “sí” naranja que haría más difícil sostener la negativa socialista.

Hasta que llegue su momento ante el Rey, el candidato popular seguirá negociando. Su intención, y con 52 escaños de diferencia sobre el segundo partido más votado, era, esta vez sí, someterse al debate de investidura aun sin haber logrado el apoyo necesario. Pero en los últimos días esa idea se ha ido diluyendo: “Sería absurdo ir si no se cuenta con votos suficientes para ser investido”, ha dicho Rafael Hernando, portavoz popular en el Congreso.

En el actual escenario, esa posible nueva negativa de Rajoy sobrevuela el ambiente. Y choca, directamente, con la advertencia de que “si encalla la opción de centroderecha”, hay una suma alternativa que “sí da”, un Gobierno de todos contra el PP, avisa Fernando Martínez-Maíllo. Eso es lo que esperan algunos: que fracase Génova para intentar la conformación de un Ejecutivo “de cambio progresista”.

De momento, y hasta que los números digan lo contrario, es la hora de Rajoy. Su objetivo era que hubiese un Gobierno funcionando a pleno rendimiento en los primeros días de agosto. Entre otros motivos, porque los Presupuestos Generales del Estado deben quedar cerrados antes de que finalice septiembre. Ahora el PP asume que, en el mejor de los casos, el calendario se retrasará. No obstante, con la sensación de que todo está en el aire, la aritmética y lo escuchado hacen prever un desenlace complicado.

Cuando acabe la ronda de consultas, Felipe VI convocará a Ana Pastor para comunicarle si propone algún candidato para la investidura o si es necesario más tiempo. Si lo hubiera, la fecha para el Pleno será potestad de la presidenta del Congreso.

En este punto del proceso, la Carta Magna no contempla el plazo en el que el Monarca debe formular su propuesta. Después de lo ocurrido tras el 20D, ahora solo lo hará si alguien, efectivamente, tiene garantías de salir investido presidente. Si no, la presión se trasladará a los partidos, que seguirán dialogando y negociando; Rajoy abrirá un “periodo de reflexión”; crecerá la sombra de unas terceras elecciones generales en menos de un año; y los expertos continuarán estudiando la fórmula para activar el reloj de la democracia: el artículo 99 de la Constitución requiere candidato a la investidura antes de llamar a las urnas.
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