27 de febrero de 2020, 6:37:55
Editorial


Podemos, una cosa es predicar…



Cuando Podemos salió a la palestra se presentó como el abanderado de la transparencia y el comportamiento ético. Su arremetida contra la que denominaron la “casta” les proporcionó un indudable enganche con buena parte de una ciudadanía muy harta de la corrupción, que estaba extendida en prácticamente todos los partidos, con independencia de siglas y colores. La corrupción es una carcoma que ha provocado un manifiesto daño en la relación entre los políticos y los ciudadanos, creando una desafección cada día más profunda. Y si esa lacra no se persigue con firmeza y eficacia provocará un mayor ahondamiento en la desconfianza hacia la clase política.

Es claro que el discurso podemita tuvo en ese venderse como adalides de la ética una de sus más rentables bazas que les facilitó una primera respuesta electoral positiva, convirtiéndose en la sorpresa de los comicios al Parlamento europeo en 2014. Pero -y no han pasado tantos años- el supuesto aire fresco que traía el partido liderado por Pablo Iglesias se ha ido transmutando en fétido. Podemos se ha acomodado con prontitud y entusiasmo a los males de la “casta” como aventajadísimos alumnos. El muestrario de comportamientos “éticos” de sus dirigentes se engrosa cada día un poco más.

Ya en 2014, Iñigo Errejón fue inhabilitado por la Universidad de Málaga por la tan “ética” manera en que abordó el encargo de un estudio, embolsándose cerca de 2.000 euros al mes sin realizarlo como debía y sin haber solicitado a la Universidad la compatibilidad para ello. Ahora, a su correligionario Juan Carlos Monedero, la Universidad Complutense le ha suspendido de empleo y sueldo durante seis meses por saltarse a la torera la Ley de Universidades al llevar a cabo un informe para el chavismo, que este pagó generosamente con 425.150 euros.

Y para rematar la apoteosis de la “ética” podemita, Pablo Echenique tuvo a un asistente durante más de un año sin ningún tipo de contrato ni Seguridad Social. A ninguno, eso sí, les ha faltado discurso para justificar su actuación y echar balones fuera, pues la culpa siempre la tiene “el sistema”. Tampoco les ha faltado el apoyo de Pablo Iglesias que ve en el caso de Echenique un “ejemplo moral”. Claro que con Podemos, y no solo con estos casos, ya sabemos que una cosa es predicar y otra dar trigo.
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