23 de octubre de 2019, 4:13:30
Deportes

MICHAEL PHELPS SE RETIRA TRAS LOS JUEGOS CON 23 MEDALLAS DE ORO


Río despide al mejor nadador de la Historia, Michael Phelps, con 23 oros

Javier Nuez

Con 28 medallas en su haber -23 de ellas de oro-, Michael Phelps se despidió de la natación desde el lugar que mejor conoce: lo más alto del podio.


Medallas olímpicas de Michael Phelps
Oro: 23
Plata:
3
Bronce:
2

Atenas 2004 (6 oros y 2 bronces)
100 mariposa ORO
200 mariposa ORO
200 estilos ORO
400 estilos ORO
4x200 libre ORO
4x100 estilos ORO
200 libre BRONCE
4x100 libre BRONCE

Pekín 2008 (8 oros)
100 mariposa ORO
200 mariposa ORO
200 estilos ORO
400 estilos ORO
200 libre ORO
4x100 libre ORO
4x200 libre ORO
4x100 estilos ORO

Londres 2012 (4 oros y 2 platas)
100 mariposa ORO
200 estilos ORO
4x100 estilos ORO
4x200 libre ORO
200 mariposa PLATA
4x100 libre PLATA

Río 2016 (5 oros y 1 plata)
200 mariposa ORO
200 estilos ORO
4x100 libre ORO
4x200 libre ORO
4x100 estilos ORO
100 mariposa PLATA


“Tenía la velocidad de un Dios”, reza una inscripción bajo una estatua de Leónidas de Rodas en Grecia. En el año 152 a.C., este atleta griego terminó de sumar 12 coronas de Laurel en pruebas individuales. 2168 años después, Michael Fred Phelps II, de Baltimore, demostró que los récords de la era moderna ya no eran suficientes para catalogar sus hazañas y destrozó también las victorias del atleta elogiado por Filóstrato de Atenas.

De vuelta a la actualidad, aún sin estatua pero siendo ya parte de la Historia, el nadador estadounidense, a sus 31 años de edad, decidió que los Juegos Olímpicos de Río servirían para decir adiós. Y su despedida ha estado a la altura del mito que ha forjado a lo largo de los 16 años de un ciclo olímpico que empezó en Sídney a los 15 años de edad y que se cerraron este domingo en Río de Janerio.

De Australia se fue sin medallas, pero cuatro Juegos después, se marcha de la alta competición como el deportista más grande del olimpismo. Ocho medallas en Atenas, ocho en Pekín, seis en Londres y seis en Río: 28 metales de los cuales 23 fueron de oro, tres de plata y dos de bronce.

Fue tras Londres, hace cuatro años, cuando Phelps anunció por primera vez que se retiraba. Ya era el deportista más laureado, nadie iba a poner en duda su leyenda. Su universo era la piscina. El lugar que le sirvió para tratar su déficit de atención en la niñez y el medio que le ha convertido en lo que es. Obligado por el hastío que dijo tener de una rutina de 12 años en el agua, el salto a la realidad fue su prueba más dura. Pero como él mismo reconoció más tarde, no estaba preparado para tomar contacto con el mundo real.

Privado por voluntad propia de su mundo, Phelps entró en una espiral de autodestrucción que le valió para tocar fondo en septiembre de 2014, cuando fue detenido por conducir bajo los efectos del alcohol. En el centro de rehabilitación al que acudió en Arizona tras el escándalo, Phelps encontró la calma que necesitaba. Alejado del mundanal ruido, el “Tiburón de Baltimore” aclaró su futuro. Retomó la relación con su padre –con el que no se hablaba desde 2004-, se comprometió con su novia Nicole y en un charla con su entrenador de siempre, Bob Bowman, tomó una decisión: volvía a la piscina.

La sanción que aún le pesaba de la federación de natación estadounidense por su conducta le dejó fuera de los mundiales de Kazán de 2015, pero eso no le impidió seguir entrenando como en sus mejores tiempos. En el horizonte no había más récords que romper o nuevos hitos que conquistar. La batalla era contra él mismo.

A tres meses de la cita olímpica nacía Boomer, su hijo. Por fin, su vida crecía más allá de los límites de la piscina. Ya en Río de Janeiro, delante de él, de Nicole, de su madre y de su padre, Michael Phelps concluyó su ciclo como deportista de la mejor manera que conoce: en lo más alto del podio.

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