1 de diciembre de 2020, 15:10:26
Editorial


En la cumbre de Ventotene faltaba España



Indudable y lógicamente al producirse el Brexit, Europa lo recibió con desconcierto y preocupación. El abandono de uno de sus más potentes socios abría un nuevo escenario de consecuencias imprevisibles. Y lo hacía, además, en unos momentos en los que el Viejo Continente se encuentra en una situación delicada, acechado por no pocos complejos problemas. Pero si los problemas son numerosos, no es menor la voluntad de hacerles frente y de no dejar que el Brexit se convierta en un torpedo en toda regla en la línea de flotación europea. En este espíritu de superación se inscribe la cumbre que acaban de mantener la canciller alemana, Angela Merkel, el presidente francés, François Hollande, y el primer ministro italiano, Matteo Renzi.

A modo de declaración de principios, el escenario elegido para la reunión es especialmente significativo y simbólico. El encuentro tuvo lugar en la isla de Ventotene, donde hace setenta y cinco años vio la luz el llamado “Manifiesto por una Europa libre y unida”, redactado cuando la II Guerra Mundial sembraba devastación y muerte en el continente. Lo escribieron los combatientes antifascistas Altiero Spinelli y Eugenio Colorni, confinados en Ventotene por su lucha contra el credo totalitario. Y de ese lugar los tres mandatarios pasaron a otro de connotaciones igualmente simbólicas: el portaaviones Garibaldi, que desempeña un papel esencial en el salvamento de inmigrantes y refugiados en el Mar Mediterráneo.

Precisamente, la masiva llegada de inmigrantes a Europa fue una de las cuestiones que abordaron, junto a otras no menos capitales como el impulso al crecimiento económico y la defensa y la seguridad ante el criminal desafío yihadista. Son exigentes los retos a los que se enfrenta Europa y para salir airosa cada país ha de estar en una situación de la mayor fuerza y estabilidad posibles. Parece, sin embargo, que algunos políticos españoles se empeñan irresponsablemente en que España no lo esté. Por su peso dentro de la UE, España debería haber estado en la isla de Ventotene, y no con un Gobierno en funciones y abocada, si el PSOE sigue enrocado en el “no”, a un horizonte de incertidumbre.

Merkel, Hollande y Renzi han querido lanzar un mensaje de esperanza y de unidad europea. Un mensaje que, naturalmente, no puede limitarse solo a bonitas palabras. El próximo 16 de septiembre, los estados miembros de la Unión Europea (UE), ya sin Reino Unido, se reunirán en Bratislava (Eslovaquia) para establecer las líneas maestras del futuro europeo. En ello, España debe tener la voz que le corresponde. No puede ser una voz en funciones, debilitada y desprestigiada por la cerrazón de un PSOE que no está ni por asomo a la altura de unas decisivas circunstancias en España y en Europa.
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