21 de agosto de 2019, 15:26:22
Editorial


Portugal, aviso para navegantes



Portugal va de mal en peor. Un gran retroceso del PIB y de las inversiones, junto a una deuda pública por las nubes, amenazan con que el país vecino tenga incluso que pedir un nuevo rescate. El banco alemán Berenberg acaba de sumarse a otras voces que ya alertaron de la grave situación portuguesa que no lleva trazas de mejora, sino todo lo contrario. En el agravamiento de la penuria no ha dejado de influir la caída de los precios del petróleo, que incidió mucho en Angola, país con el que Portugal mantiene fuertes relaciones comerciales. Pero, más allá de este factor, todos los expertos coinciden en señalar que es otro el que está teniendo una decisiva importancia.

Después de no pocos sacrificios, dolorosos, pero imprescindibles, y varios ajustes, Portugal iba saliendo del túnel para internarse en una etapa de crecimiento y mejora. En esa senda se proponía continuar el Gobierno de centroderecha de Pedro Passos Coelho, a quien los ciudadanos habían dado su confianza en las últimas elecciones. Pero, Passos Coelho no tuvo la oportunidad de hacerlo, pues rápidamente el líder de los socialistas lusos, Antonio Costa, llegó a un pacto con la izquierda radical portuguesa para desalojar a Passos Coelho del poder.

A partir de ese pacto de perdedores, las cosas empezaron a ir a peor con una política demagógica e ineficaz que iba en contra de lo conseguido y que se ha revelado, y no hace falta más que ver la situación, como absolutamente nefasta. Naturalmente, no era eso lo que la alianza de la izquierda les dijo a los portugueses para justificar su asalto al poder. Con un socialismo luso echado en brazos de los populistas, lo que sucede hoy en Portugal es un buen aviso para navegantes.
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