26 de mayo de 2020, 6:29:44
Editorial


El desafío de Corea del Norte



No es la primera vez que Corea del Norte desafía a la comunidad internacional y hace caso omiso de todas las advertencias. Hasta el momento, el régimen que lidera Kim Jong-un ha realizado cuatro ensayos nucleares: en 2006, 2009, 2013 y en enero de 2016. Y ahora acaba de volver a las andadas con el que se considera el más potente hasta la fecha. La prueba ha liberado 10 kilotones de energía, causando un seísmo de magnitud 5,3 grados en la escala Richter que ha afectado y causado la alarma en los países vecinos.

Como en anteriores ocasiones, Corea del Norte ha justificado su acción con el recurso a supuestas agresiones ante las que debe realizar “ataques preventivos”. Todas las pruebas nucleares precedentes han recibido no solo una unánime condena de la comunidad internacional sino que le han supuesto a Corea del Norte duras sanciones que han repercutido enormemente en su economía. Ante este nuevo ensayo, se han intensificado las condenas reactivándose la cooperación entre Tokio, Washington, y Seúl con el objetivo de hacer un frente común para detener las provocaciones de Pyongyang. Incluso Pekín, tradicional aliado de Corea del Norte, ha mostrado en esta ocasión su firme oposición a la prueba.

Pero Kim Jong-un se vanagloria de su programa nuclear, que es una amenaza permanente. King Jong-un tiene cautivo a su pueblo en un régimen de terror, sin importarle lo más mínimo que las sanciones provoquen un intenso daño a la economía, cada vez más depauperada. Amnistía Internacional y todos los organismos que velan por los derechos humanos han denunciado sistemáticas y brutales violaciones de estos, acusando a la dictadura de cuño comunista de Kim Jong de torturas, detenciones arbitrarias y establecimiento de campos de concentración.

Puesto que las sanciones decretadas hasta ahora contra Corea del Norte no han conseguido detener su comportamiento “ilegal y extremadamente peligroso”, como ha señalado la UE ante esta nueva y más potente prueba nuclear, la comunidad internacional habrá de buscar otras medidas que hagan mella en el prepotente y desafiante líder autoritario.
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