22 de noviembre de 2019, 3:37:02
Nacional

EN CONTRA DEL SOCIALISMO GALLEGO, IMPUSO SU CANDIDATO PARA EL 25S


Pedro Sánchez se la juega en las elecciones gallegas

Hayda Ramos

Una guerra intestina puede acabar en ‘sorpasso’. Por Hayda Ramos


La pelota de juego volverá a Madrid, pero durante quince días los focos se posarán en el norte. Daoíz y Velarde, los leones del Congreso, ceden protagonismo a Galicia y el País Vasco, que el 25 de septiembre celebran elecciones autonómicas. Pero lo que ocurra en tierras gallegas y vascas no solo quedará allí.

Después de dos comicios generales, tras más de 260 días en funciones y con el recuerdo de dos investiduras fallidas, España vive este mes de septiembre una especie de standby a la espera de lo que decidan gallegos y vascos: el 25S será mirado con lupa y analizado en clave nacional, entre otras cosas porque las consecuencias se sentirán también en Madrid.

Mención especial merece Ferraz, bajo amenaza permanente desde hace meses. Y cuando todo va mal, ya saben, todo puede ir a mejor. O a peor. Hace tiempo que la palabra “discrepancia” se quedó corta en el seno del socialismo gallego. De hecho, una precampaña aciaga ha dejado al descubierto una guerra intestina, una batalla casi permanente en la que el PSdeG-PSOE ha luchado contra sí mismo. Ello a pesar de que el 25S se juega mucho, muchísimo, casi el ser o no ser.

No es solo su partido; es también su candidato

Xoaquín Fernández Leiceaga es el cabeza de cartel para la Xunta. Y el candidato de Pedro Sánchez, pero no el de Abel Caballero, quien fuera ministro con Felipe González, actual presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y el único socialista al frente de una gran ciudad con mayoría absoluta. Es decir, uno de los socialistas gallegos más importantes, quizás el que más.

Precisamente con las listas se desató la virulencia que amenaza estas autonómicas: por si fuera poco, en el último momento la Comisión Federal de Listas del PSOE retocó las enviadas por los comités provinciales para los comicios gallegos. “Llevo toda la vida en el PSOE. Que yo recuerde nunca se cambió una lista para las autonómicas en contra de las agrupaciones, en los despachos, en contra de las bases, en contra de los que ganaron elecciones”, dijo entonces un molesto y contundente Caballero. Esas modificaciones se materializan en nombres afines al candidato en las papeletas de Pontevedra y de Orense. En algunos casos, para su inclusión; en otros, para concurrir en los puestos de salida.

A partir de ahí hubo amenazas, recursos de anulación de las listas y dimisiones. Y así, mientras el PSdeG trataba de hacer precampaña, Caballero, aupado por las federaciones de Pontevedra y de Orense, encabezaba la particular campaña contra las listas. Dicho de otro modo: el socialismo gallego empezó la carrera hacia la Xunta luchando contra sí mismo, en vez de plantar batalla al PP, a En Marea-Podemos y al BNG.

El ‘sorpasso’, una amenaza real de consecuencias imprevisibles

Por Galicia sobrevuela desde hace meses el fantasma del sorpasso. Lo ocurrido estas últimas semanas empeora las expectativas socialistas. Encuestas aparte, si finalmente se confirma, las consecuencias pueden ser imprevisibles. Y no solo en Santiago de Compostela; también en Ferraz. Asumida la victoria del PP, todo dependerá de si Alberto Núñez Feijóo logra revalidar la mayoría absoluta, empresa difícil pero factible. Así que una de las grandes incógnitas es saber qué partido liderará la alternativa gallega. Importante cuestión si vuelve a gobernar el PP. Pero delicada, sobre todo, si se plantea la posibilidad de un tripartito entre En Marea-Podemos, el PSdeG-PSOE y el BNG por los repartos de poder. En ese escenario, un tercer puesto para los socialistas es, de lo malo, lo peor: aun con un Gobierno a tres, no sería lo mismo presidir la Xunta que entrar en ella como tercera fuerza política.

La encuesta preelectoral del CIS, hecha pública este jueves, horas antes de dar el pistoletazo de salida a la campaña, dibuja un mapa de Galicia en el que, en un Parlamento que tiene 75 escaños, el PP renueva su mayoría absoluta (40-41) y augura un posible adelantamiento de En Marea-Podemos (15-17) al PSOE (16); el BNG lograría 2 asientos; y Ciudadanos, 0-1. Un previsible terremoto por la izquierda cuyas consecuencias podrían sentirse en Madrid. Un resultado malo del PSdeG-PSOE incrementará la presión sobre Pedro Sánchez: no es solo su partido, Xoaquín Fernández Leiceaga es también su candidato.

Una situación que debilitaría, pues, su posición cuando el intento de formar Gobierno central se retome, a partir del 26 de septiembre. Si los partidos, como dicen, quieren evitar las terceras elecciones generales en un año, las negociaciones tendrán que ser más ágiles y productivas que nunca: quedará apenas un mes para que el 31 de octubre se agote el plazo para que el Congreso invista presidente del Ejecutivo. Y si no lo consiguen, el Rey disolverá las Cortes y los españoles volveremos a votar en diciembre.

El CIS también augura un mal resultado de los socialistas en el País Vasco. E Idoia Mendia es, como Xoaquín Fernández Leiceaga, el candidato de Ferraz. Si se cumplen los pronósticos, el PSE-EE perdería ocho escaños, por lo que pasaría de los 16 actuales a la mitad (8). Y no hace tanto que el lendakari fue Patxi López, es decir, un socialista.

Así las cosas, el análisis y la digestión de los resultados del 25S se mezclarán con las negociaciones en el Congreso de los Diputados. Si al PSOE todo le va mal y el “no es no” persiste, el debate abierto en su seno sobre la conveniencia de una “abstención responsable” hacia un gobierno de Mariano Rajoy se podría traducir en la convocatoria de un Comité Federal que redefiniera el escenario. Para evitar los terceros comicios, esa reunión tendría que celebrarse antes de finales de octubre, con tiempo para que Rajoy volviera al Congreso antes del 31 de octubre. En cualquier caso, la presión sobre Sánchez sería casi insoportable.

A pesar de todo, y a la vista del CIS, el candidato gallego del PSOE se aferra al “alto porcentaje de indecisos” y estima que “la competición en Galicia está abierta”. La campaña se aventura decisiva: el PP ansía una mayoría absoluta de Alberto Núñez Feijóo que ate la Xunta y debilite a Pedro Sánchez, mientras el secretario general socialista se la juega con Xoaquín Fernández Leiceaga.

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