24 de noviembre de 2020, 16:49:29
Nacional

EL BLOQUEO POLÍTICO NACIONAL MARCA LA DOBLE CITA CON LAS URNAS


España, pendiente de las elecciones en Galicia y el País Vasco

Hayda Ramos

Núñez Feijóo puede dar alas a Rajoy. Sánchez se la juega. Por Hayda Ramos


España suspira ante una nueva jornada electoral. Más de 2,2 millones de gallegos y 1,7 de vascos están llamados a votar este domingo. En Galicia, el viento sopla a favor del PP de Alberto Núñez Feijóo, que, según las encuestas, podría revalidar su mayoría absoluta; en el País Vasco, Íñigo Urkullu, previsiblemente, tendrá que elegir la pareja de baile del PNV: si los sondeos no fallan, podrá seguir gobernando pero tendrá que negociar.

En una España bloqueada y con un Gobierno en funciones desde hace más de nueve meses, gallegos y vascos pueden decidir este 25S algo más que sus Parlamentos autonómicos. La campaña así lo ha reflejado. Mariano Rajoy, Pedro Sánchez y Albert Rivera se han volcado en esta doble cita, con viajes constantes para pedir el voto y recordar en todos sus actos el enrevesado panorama nacional. Ha sido, de hecho, una campaña de perfil bajo en la que los candidatos han dejado en los despachos todo un clásico: las promesas electorales. En su lugar han clamado, sobre todo, por evitar otro bloqueo. Una campaña que se recordará siempre por el anunciado embarazo de Alberto Núñez Feijóo (Galicia) y el encontronazo entre Alfonso Alonso y Pilar Zabala durante un debate televisado (País Vasco).

Con el recuerdo de dos investiduras fallidas y la amenaza de unas terceras elecciones, los resultados de este domingo serán mirados con lupa y analizados en clave nacional: el 25S trasciende lo autonómico y sus consecuencias pueden sentirse también en Madrid, donde el Congreso de los Diputados aún busca presidente del Gobierno y, dicen, evitar que España tenga que volver a las urnas en diciembre. En el actual panorama, una mayoría absoluta de Alberto Núñez Feijóo daría alas al PP en general y a Mariano Rajoy en particular. En la orilla de enfrente, Pedro Sánchez se la juega con un PSOE en guerra y en caída libre: Ferraz, bajo amenaza permanente desde hace meses, puede experimentar un punto de inflexión si se confirman los peores pronósticos.

Galicia: pendiente de una mayoría absoluta de Feijóo y del 'sorpasso' al PSOE

Asumida por todos la victoria del PP en Galicia, falta poner números a los resultados. Si Feijóo logra revalidar la mayoría absoluta, empresa difícil pero factible, un “sueño” que “toca con los dedos”, como reconoció hace unos días, el gran beneficiado, además de él mismo, será Rajoy. Y no solo eso: el presidente de la Xunta ganaría varias posiciones en la carrera por la sucesión en Génova.

Bajo el paraguas de un Partido Popular que, además de ganar elecciones, se ve perseguido por la sombra de la sospecha y de la corrupción, los asesores del candidato gallego han puesto especial cuidado en guardar las distancias con la dirección nacional. Rajoy ha hecho campaña como el que más, pero él iba por un lado y Feijóo, por otro. Sus contrincantes, inmersos en un “todos contra Feijóo”, no han pasado por alto el detalle, como tampoco han desperdiciado la ocasión de preguntarle por la escasa visibilidad del logo del PP en los carteles electorales.

La estrategia ha sido meridiana: aprovechar el tirón de la marca Feijóo, alejarla de Rajoy y del PP, llevarla al centro y tratar de pescar, incluso, en los caladeros del PSOE y de C’s. Tan lejos ha ido ese plan de choque que los populares gallegos estrenaban el último día de campaña folletos dirigidos a votantes socialistas y naranjas. Sin ambages, con sus respectivos colores y un lema: “En Galicia Feijóo. Es más lo que nos une que lo que nos separa”.

Si la mayoría es simple, tocará hacer cuentas: si lo que perdiese el PP se tradujera en escaños de centro, Ciudadanos hará “que el Gobierno de Galicia dependa de un partido moderado, sensato y reformista” que pedirá “cambios y reformas”. Las encuestas otorgan a la formación naranja entre 0 y 2 asientos en el Parlamento gallego. Su candidata es la periodista Cristina Losada, por quien Albert Rivera ha hecho una intensa campaña. Con los sondeos en entredicho desde hace meses, el popular lo tiene claro: “No quiero otro Brexit en Galicia. Los británicos se fueron a dormir con todas las encuestas diciendo que no salían de la UE y se levantaron con todo lo contrario”, es su aviso a navegantes.

La aritmética PP-C’s podría no dar, y eso es por lo que luchan las fuerzas de izquierdas, que se unirían en una suerte de multipartito (En Marea-Podemos, PSdeG-PSOE y BNG). Potenciales aliados por la izquierda, durante la campaña han evitado los grandes choques entre ellos y han centrado sus esfuerzos en endurecer su ataque al PP, adversario común.

Momento de recordar que por Galicia sobrevuela desde hace meses el fantasma del sorpasso. Y una pregunta: ¿qué partido liderará la alternativa gallega? Incluso en el mencionado Gobierno a tres, para el PSOE no significaría lo mismo presidir la Xunta que entrar en ella como tercera fuerza política. En ese caso, el caramelo para los socialistas no podría ser más amargo. Pero es que hay más: en un partido abierto en canal, Xoaquín Fernández Leiceaga es el candidato de Pedro Sánchez, hasta el punto de que su designación desató un tsunami en el seno del socialismo gallego. Dicho de otro modo: si pierde Leiceaga, pierde el PSOE. Pero, sobre todo, pierde Sánchez… en plena guerra interna y con ruido de sables de fondo.

La aritmética nacional sobrevuela las urnas vascas

Idoia Mendia también es una de las dirigentes más próximas al aparato de Ferraz. Y las perspectivas para los socialistas vascos tampoco son nada halagüeñas: las encuestas apuntan a un desplome en los escaños (desde los 16 actuales a 8) para un partido que ya se vio superado por Elkarrekin Podemos el 20D y el 26J y que, sin embargo, no hace tanto estuvo al mando de la Lehendakaritza.

Un mal resultado cuantitativo que, no obstante, se podría contrarrestar por el rendimiento cualitativo: el PSE aspira a sostener al frente del Gobierno vasco a un PNV que ganará pero necesitará pactar. Ambas formaciones ya saben lo que es gobernar juntas y, de hecho, mantienen alianzas en ayuntamientos y diputaciones forales.

Pero esta vez la suma PNV-PSE podría ser insuficiente, en cuyo caso el tercer partido en liza puede ser el PP. Y ahí vuelve a surgir la Carrera de San Jerónimo, donde los nacionalistas vascos han dicho una y otra vez “no” a Rajoy. Ahora unos descartan el “cambio de cromos”, otros desvinculan lo que se negocie en Vitoria de lo que se hable en Madrid, pero la aritmética nacional, aunque sea de refilón, sobrevuela las urnas vascas: si el pacto PP-C’s (169 escaños) logra la abstención peneuvista (5), el presidente del Gobierno en funciones estaría a las puertas de una mayoría que, finalmente, se podría llegar a convertir en una investidura. Y, de paso, se evitarían las terceras elecciones.

Habrá, además, otros dos actores principales, EH Bildu y Elkarrekin Podemos, que entrarán con fuerza en el Parlamento vasco, donde también aspira a sentarse Ciudadanos, cuyo candidato es Nicolás de Miguel. En un escenario de pactos, si bien unos son más probables que otros, no se debe descartar casi ninguna opción. Cuando echemos cuentas, a partir de las 20:00, también será necesario tener en cuenta que el sistema de votación en esta comunidad facilita una investidura en minoría, es decir, no cabe el bloqueo.

Además de los sables socialistas, en el ruido de fondo de esta doble campaña también han sonado los casos Soria, Barberá y de los ERE, así como la divergencia en Podemos y la insistencia de Sánchez en intentar un Gobierno con C’s y la formación morada. Así las cosas, Galicia y el País Vasco acuden a votar este domingo. El resto de España mira expectante. Con la mirada puesta en lo que puede pasar a partir de este lunes, la campaña ha servido de ensayo general de la que vendrá, si nadie lo evita, antes de que termine 2016. En un sentido u otro, la suerte está echada.

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