13 de noviembre de 2019, 21:04:11
Editorial


El objetivo de Ada Colau



Ada Colau no quiere perder su cuota de protagonismo mediático, sabedora de que resulta muy útil para sus ambiciones. En la calculada ambigüedad tan característica de la izquierda cuando se trata del modelo territorial, el comportamiento de Colau es paradigmático: tan pronto se desvincula del separatismo como asume el “derecho a decidir” y demás reivindicaciones nacionalistas como algo propio.

Es un hecho que a Ada Colau la alcaldía de Barcelona se le queda pequeña. También su rol político. De un tiempo a esta parte, se ha sacudido el patrocinio de Pablo Iglesias, pasando de ser una confluencia de Podemos a un ente propio en Cataluña. Su primera aspiración es precisamente esa: construir un proyecto político a su medida -encabezado por ella misma-, a caballo entre el separatismo y la izquierda antisistema.

Si se llegara a consolidar, el siguiente paso apuntaría hacia la Generalidad. Aparte de al suyo propio, Colau ha demostrado que sabe llegar a parte del electorado de CUP, Esquerra e incluso PSC. El Ayuntamiento le permite tener un escaparate donde estar en permanente exhibición. Y ese es precisamente uno de los riesgos: que la gente se canse de tanto efectismo y vea cómo los problemas de la ciudad de Barcelona no sólo n se solucionan, sino que van en aumento.
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