28 de septiembre de 2020, 20:25:14
Los Lunes de El Imparcial

ENSAYO


Delia Manzanero: El legado jurídico y social de Giner


Prólogo de Pedro F. Álvarez Lázaro. Universidad Pontificia Comillas. Madrid, 2016. 335 pág. 26,50 €.

Por José Miguel G. Soriano


Es bien conocida la dimensión pedagógica de la figura de Francisco Giner de los Ríos (1839-1915), principal fundador de la Institución Libre de Enseñanza, centro educativo no oficial donde, de manera revolucionaria para la época, lograría desarrollar un modelo de aprendizaje basado en el método intuitivo, la coeducación de ambos sexos y la autonomía y extensión de los estudios universitarios; principios todos ellos de plena vigencia en la actualidad si bien de costosa aplicación práctica –todavía- en la realidad del aula. La propia personalidad humana de Giner, su moral estoica, enormemente austera, casi puritana, pero siempre liberal, tolerante y respetuosa del hombre -términos con los que suele definirse tanto a él como al conjunto de la escuela krausista- ha vuelto a ponerse en relieve con motivo del reciente centenario de su muerte, en 2015. Sin embargo, mucha menor atención crítica ha recibido su obra filosófica como destacado jurista, pensador y sociólogo, unas facetas a cuyo análisis se dedica el presente ensayo, El legado jurídico y social de Giner, a cargo de la joven doctora, profesora de teoría del Derecho en la Universidad Rey Juan Carlos, Delia Manzanero.

Aunque, a lo largo de sus páginas, la autora no deja de considerar la importancia de la educación en el pensamiento teórico gineriano, y dedica un espacio relevante a su proyección en diversas disciplinas e instancias no meramente pedagógicas sino forenses -por ejemplo, en materia de Derecho Penal-, su trabajo investigador se centra, en primera instancia, en establecer las raíces profundas del pensamiento jurídico de Giner, más allá de su evidente entronque con la filosofía idealista del alemán Krause, cuyo introductor peninsular fue su maestro en la Universidad Julián Sanz del Río. Sus precedentes iniciales se hallan, así, en la escuela clásica de Derecho Natural de Salamanca y en la figura de Francisco Suárez, de quienes adquiere la noción fundamental de equidad (epiqueya) que permite, en lugar de la observancia literal de la ley, su interpretación judicial según las circunstancias de tiempo, lugar y persona para poder ser fiel a su verdadero espíritu o sentido; además de la concepción suareciana del corpus mysticum de la que parte el concepto gineriano de «persona social», en donde sitúa Manzanero una de las principales claves de la validez contemporánea de sus propuestas en materia socio-jurídica.

Para Giner, si el Derecho consiste en el «orden total y formal de la vida para la protección de sus diversos fines», el Estado se concibe desde «la persona misma, individual o social, en tanto que cumple el Derecho como fin esencial de su actividad». Así, dondequiera que exista un ser capaz de obligación jurídica, allí existe un «Estado», en lugar de constituir la nación la única esfera detentadora de tal entidad. Desde esta concepción orgánica y omnicomprensiva del Derecho, se condenan tanto el estatalismo exacerbado que «absorbiendo toda la vida jurídica de la sociedad […] niega la autarquía de las restantes» como la excesiva confianza en la eficacia de la legislación, que abarca «un aspecto, no más, de toda relación espiritual y ética». No se equivoca la doctora Manzanero, aun señalando las insuficiencias -igualmente evidentes- de la filosofía krausista del Derecho, en afirmar la pervivencia de un legado jurídico y social como el gineriano, que preconiza la primacía de las asociaciones civiles frente al Estado único, un concepto de libertad ligado a determinados derechos irrenunciables y la exigencia de un «mínimo ético» integrado por normas morales y jurídicas, individualmente asentadas a través de los medios seguros y pacíficos de la educación, dentro de un mundo como el actual, caracterizado por las consecuencias sociales de la crisis económica, la corrupción y el quebrantamiento del modelo europeo del Estado de Bienestar.

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