14 de diciembre de 2019, 20:50:51
Opinion

TIRO CON ARCO


El Gran Hermano de Ferraz

Dani Villagrasa Beltrán


Los analistas de televisión se preguntan si será el final de Gran Hermano, que ya va por su decimoséptima edición, a causa de las bajas audiencias que el ‘reality show’ está registrando en comparación con otras ediciones. Pero, para ‘show’, el que dio el PSOE este sábado, todo retransmitido en directo desde la sede de Ferraz, las cámaras de televisión apostadas en las azoteas para captar las idas y venidas de los miembros del Comité Federal, las charlas en privado de Susana Díaz y Miquel Iceta, las lágrimas, los gritos y los lloros, los militantes acusando a los miembros críticos del partido de ‘fascistas’ y ‘golpistas’. Y, al final, con la ya clásica fórmula acuñada por el programa ‘telecinquero’, debe abandonar la casa Pedro Sánchez. El despliegue televisivo dio sus resultados y La Sexta, que dedicó prácticamente toda la jornada a retransmitir el evento en directo, fue líder de audiencia.

Como espectáculo, pues, el desmoronamiento del PSOE en directo ha hecho las delicias de un público cada vez más acostumbrado a la comedia política de matiz esperpéntico. El caos, la guerra abierta que ha vivido el PSOE hasta el descabezamiento de su secretario general ha barrido cualquier otro acontecimiento de la muy agitada semana en lo informativo, desde el juicio por las tarjetas ‘black’, la nueva agenda para proclamar la independencia unilateral de Cataluña, el fantasma de una quiebra a lo Lehman Brothers que planea sobre el Deutsche Bank, la votación de Hungría sobre las cuotas de refugiados o la fecha efectiva del ‘Brexit’.

En cuanto a las consecuencias, hasta ahora el bloqueo institucional estaba bloqueando también la ‘receta’ económica que lleva tiempo preparada para España. El camino está despejado para aplicar las medidas de ajuste que Europa exige para corregir el déficit público, que está disparado y ya supera el objetivo comprometido para todo el año. Bruselas ha reiterado en varias ocasiones que este sacrificio ha de hacerse “gobierne quien gobierne”, y parece que le va a tocar a Mariano Rajoy. El Banco de España, en su informe trimestral, constataba que es imposible alcanzar el equilibrio presupuestario sin más, y que habrá que meter la tijera de nuevo. Tampoco se olvidaba de recomendar una mayor flexibilidad laboral.

El primer capítulo de esta vuelta de tuerca fue la subida del impuesto de Sociedades, con el fin de recaudar 8.000 millones de euros adicionales, aprobada este mismo viernes por el Consejo de Ministros.

Miraremos atrás, hacia este loco año del bloqueo político y la decimoséptima edición de Gran Hermano, y seguro que aquello contra lo que tantas veces nos quejamos nos parezca, de pronto, insignificante.
El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.elimparcial.es