27 de julio de 2021, 6:19:46
Opinión

Y DIGO YO


La guerra en el PSOE continúa

Javier Cámara


La gestora del PSOE ya ha dejado claro que si el Comité Federal acuerda abstenerse en la investidura de Mariano Rajoy todos los diputados presentes en la votación deben acatar la decisión. Con la misma claridad se ha apuntado que esto incluye al exsecretario general Pedro Sánchez, aunque se haya ganado un hueco en los libros de Historia por su famoso “no es no”.

La idea es sencilla, recuerdan, si es un diputado más –y Sánchez lo es– “votará lo que establezcan los órganos del partido”. Es decir, es un partido plural, que aúna muchas sensibilidades y tendencias, pero a la hora de votar, en el PSOE no hay libertad de voto. “No es una opción bajo ningún concepto. No es cuestión de que cada uno de los 84 diputados tengan la posición que cada uno interprete. No funcionamos así”, decían desde la gestora.

Pero claro, visto lo incómodo que resultaría hacer algo que todo el mundo ve que va en contra de la lógica seguida en los últimos meses, sí se entiende que Sánchez pueda ausentarse de la votación: “Sería algo comprensible en su caso”.

Pero las normas son las normas. Las mismas que no entendíamos muy bien toda la semana pasada con dimisiones en grupo, convocatorias extraordinarias y nombramientos provisionales establecen que los diputados del PSOE están “sujetos a la unidad de actuación y disciplina de voto”. Es más, se han apresurado a recordar que si no se respetase una orden, este acto de rebeldía podría desembocar en la expulsión del grupo si la conducta se estimase grave.

En alguna ocasión hemos visto insurgencias calculadas o esperadas, pero no hay travesura que 600 euros no curen. Aun así, los hay que no quieren multas y, tal y como viene siendo habitual en los círculos socialistas en las últimas semanas, ya hay movimientos dentro del partido oponiéndose a la dictadura de la gestora. La guerra en el PSOE continúa. Solo cambian los nombres. Ahora la trifulca es entre la gestora y los “sanchistas” o “pedristas”.

Tan es así que la corriente Izquierda Socialista ha iniciado ya una campaña de recogida de firmas al objeto último de que la dirección del PSOE convoque un referéndum ante las bases en las que se pregunte sobre la idoneidad, o no, de una abstención que permita gobernar a Rajoy. Esta facción ya le ha dicho a la gestora que no lo permitan “ni por activa ni por pasiva” y han vuelto a pedir primarias para elegir a la Secretaría General. Volvemos a lo mismo.

Está ayudando a seguir enmarañando todo este lío el alcalde de Valladolid. Con esa ironía del que busca protagonismo y, de paso, hacer daño, Óscar Puente ha pedido a Felipe González, ya que es tan dado a compartir confidencias, que desvele cuáles son las intenciones de los miembros de la gestora. En esta línea y la de Pedro Sánchez se ha pronunciado también la diputada por Zaragoza, Susana Sumelzo, que ya ha avisado de que no se abstendrá en una votación para facilitar un gobierno del PP “aunque lo ordene el Comité Federal”. No ha tenido ningún problema en subrayar que hay varios compañeros que comparten esta postura por lo que, al final, todo apunta a que la nueva dirección del PSOE tendrá que pensar en cómo afrontar una votación que les sirva para evitar unas terceras elecciones sin parecer demasiado incoherentes con lo defendido en los últimos meses.

Se habla de una “abstención técnica”, esto es, que sólo 11 de los 85 diputados se abstengan. El problema, por lo que se ve, es quiénes serán los elegidos, parlamentarios fieles a la gestora que no se arrepientan a última hora y lleven a España a un nuevo proceso electoral. Esto, según dicen los que saben, sería desastroso para el PSOE y su futuro como partido.

Hace falta mucho más que una hornada de socialistas de nuevo cuño, podemizados o no, para acabar con un partido centenario, pero entre todos, si se lo proponen e insisten, con esfuerzo…

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