22 de octubre de 2019, 0:22:08
Opinion

Y DIGO YO


Escrache a González y libertad de expresión

Javier Cámara


Esa es la democracia que nos quieren imponer: leña al que dice cosas que no les gusta. Si no están de acuerdo con lo que alguien va a decir la solución es fácil, no le dejan hablar. Si se trata de gritar más, pues más alto que nadie. Si entienden que tienen que ponerse delante para que el objeto de su ira no llegue al atril o mesa de ponencia, pues impiden el paso por la fuerza. Si tienen que ponerse violentos para conseguir su fin, no hay problema, se ponen. El problema es que se corre el riesgo de que, al final, esa leña sea de verdad, de la que duele.

Del mismo modo, calificar de “saludable” que doscientos radicales, la gran mayoría con la cara oculta con caretas y pasamontañas, impidan que un ex presidente del Gobierno pronuncie una conferencia en una universidad porque le han hecho un escrache es para hacérselo ver y revisar algunos conceptos sobre esto de lo que tanto se nos llena la boca y que llamamos democracia.

Pero no nos debería sorprender porque Pablo Iglesias ya nos había advertido que volvería por sus fueros. Aun así, dudo mucho de que todos los votantes de Podemos estén por esta estrategia de violencia y agitación o que los amigos del Partit Demócrata Catalán entiendan este sabotaje porque Felipe González sea una “provocación con patas andando”.

Ven ustedes, ese es el problema de que se manipule la educación o la opinión pública, que luego pensamos que fascistas son solo los que nos venden algunos partidos. Personajes de nuestra política a los que no me atrevo a llamar fascistas porque, entre otras cosas, no soy quién, no se han quedado muy lejos de esta doctrina totalitaria y nacionalista.

Y digo yo: ¿Cómo se entiende que se justifique un acto de protesta que impide la libre expresión amparándose en la libertad de expresión? ¿Puede mi libertad de expresión anular violentamente la de otra persona que piensa diferente?

El intercambio de acusaciones entre Podemos y el PSOE ha sido continuo desde el escrache al ex líder socialista. ¿Y con estos quería gobernar Pedro Sánchez? Bueno, quizá tenga algo que ver el hecho de que tanto González como el presidente del Grupo Prisa, Juan Luis Cebrián, se habían significado en contra, precisamente, del propio Sánchez.

Efectivamente, no se puede demostrar que el líder de Podemos estuviera detrás del boicot al evento, pero es que las consignas y soflamas de los violentos fueron tan sospechosamente parecidas a las que emitió Iglesias en el Congreso de los Diputados sobre Felipe González y el hecho de que se actuara con el mismo modus operandi que cuando sí respaldó el escrache a Rosa Díaz, curiosamente, también en la universidad, da mucho que pensar y sospechar. Sobre todo si lo justificas.

Lo que más duele es que este acto violento con consignas en defensa de los presos etarras y gritos de asesino a González se hiciera en el aula magna Francisco Tomás y Valiente, el ex presidente del Tribunal Constitucional que, precisamente, fue asesinado cobardemente por ETA.
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