9 de diciembre de 2019, 2:01:04
Nacional

COMPARECERÁ EN EL CONGRESO A LAS 12:30


Pedro Sánchez anuncia este sábado si dimite o vota "no" a Rajoy

Hayda Ramos

Doce diputados confirman que romperán la disciplina de voto. Por Hayda Ramos


Pedro Sánchez deshoja la margarita. Lo hace en silencio, apartado del foco, pero se sabe en el centro de la diana y calcula cada aparición, cada gesto, cada palabra. Tanto es así que el exlíder del PSOE ha convocado a los medios en el Congreso este sábado a las 12:30.

Superada la primera parte de este último (y definitivo) intento de investidura de Mariano Rajoy, nada se sabe y todo se especula sobre qué hará el ex secretario general en la segunda votación. Una decisión, que se conocerá a mediodía, que puede no afectar solo a su futuro, sino que podría marcar también los días, semanas e incluso meses venideros en el PSOE.

En Ferraz ni siquiera saben cuántos de sus diputados van a desobedecer el mandato del Comité Federal. La división socialista es tan evidente que incluso marcó la intervención de su portavoz parlamentario durante el debate de investidura de este jueves.

Sánchez y varios diputados díscolos no se preocuparon en ocultar su escaso interés en el discurso con el que Antonio Hernando, abanderado del “no es no” hasta hace apenas un mes, defendía la abstención: apenas aplaudieron, fueron de los primeros en sentarse durante la ovación final y se mostraron en algún caso más pendientes del móvil que de la tribuna de oradores. Preguntado a la salida, “Antonio es un buen parlamentario”, se limitó a decir el que hasta hace poco fue su jefe.

Una decisión con consecuencias

Coherencia personal o disciplina de partido es ahora el dilema de Pedro Sánchez, que dilucida qué hacer y analiza las consecuencias de cada una de las opciones que maneja. Si el miércoles afirmó que “el sábado será otro día”, este jueves aclaraba que responderá “con hechos y también con la palabra a cada una de las incógnitas”.

Pero la decisión de Sánchez no es solo la de Pedro, sino la de todos los socialistas que sea capaz de arrastrar. Si vota “no”, liderará la rebelión en el grupo parlamentario, con todo lo que ello supone: si todos los díscolos mantienen su determinación de desobedecer el mandato del Comité Federal, y el partido, a su vez, sigue el artículo 78 de sus Estatutos Federales, se provocaría internamente el sorpasso que desactivaron las urnas. Además, rota la disciplina de voto, la gestora estudiaría posibles consecuencias: sanción económica e incluso expulsión. Todo ello en una formación que hace apenas un mes se reconoció rota y se propuso empezar a “coser”.

Que Unidos Podemos superara en escaños a los socialistas dependería de cuántos parlamentarios de la bancada roja pronunciaran “no” en vez de “abstención”. Una postura en la que a apenas 24 horas de la votación insisten los representantes de PSC (7) y de la federación balear (2); tres de Castilla y León; Odon Elorza, Margarita Robles, Susana Sumelzo, Zaida Cantera y Rocío de Frutos. Y Pedro Sánchez. En total, 18, aunque podrían ser más.

Este mismo viernes, 12 de ellos han confirmado que romperán la disciplina y votarán en contra en la histórica sesión en la que el PSOE facilitará con su abstención la investidura de un candidato del PP: son Meritxell Batet, Manuel Cruz, Lídia Guinart, José Zaragoza, Mercé Perea, Marc Lamuà, Joan Ruiz (PSC); la jueza, la excomandante, el que fuera alcalde de San Sebastián, Sumelzo y De Frutos. Los catalanes esgrimen el mandato de su Consejo Nacional; los demás argumentan razones de conciencia.

Además, en las últimas horas, otro grupo de diputados liderados por la balear Sofía Hernanz han explicado su intención de intentar “hasta el último momento” convencer a la gestora de una abstención técnica, es decir, solo de los 11 diputados necesarios para que salga adelante la investidura, una opción que consideran “mejor solución” para no ahondar en la división que vive el partido.

El ex secretario quiere recuperar el poder

Para evitar el peor escenario y, sobre todo, con la mirada puesta en la posibilidad de recuperar el poder en el PSOE, el ex secretario general barajaría optar por apartarse. Dejar el acta de diputado despejaría un camino que, sin embargo, dificultaría hasta casi cerrarlo desacatar el mandato del Comité Federal: no puede aspirar a liderar el PSOE y votar “no” piensan quienes se preguntan cómo pediría en el futuro el cumplimiento de lo que él ordenara. Para presentar su renuncia y que sea efectiva antes de que comience la segunda sesión del debate de investidura, tiene de plazo hasta las 14:00, hora a la que cierra el Registro del Congreso, donde tiene que comunicar su baja.

Otra posibilidad, aunque menos probable, pasaría por no acudir al Congreso para evitar la segunda votación. Por lo que pudiera pasar, ya hay voces en el PSOE que quieren que deje el escaño, pero el presidente de la gestora niega habérselo planteado: “No se lo hemos pedido ni se lo vamos a pedir. Y además yo no le voy a decir a un ex secretario general del partido lo que tiene que hacer”. Palabra de Javier Fernández. Y a buen entendedor, pocas palabras bastan.

Sánchez deshoja la margarita. Ha decidido mantener el suspense casi hasta el final. Gana tiempo, aunque este se agota. Su primer deseo es votar “no” a Rajoy; el segundo, y de futuro, volver a capitanear el Partido Socialista. Al PSOE le está costando mucho defender su abstención, y lo peor puede estar aún por llegar.

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