24 de septiembre de 2021, 10:57:05
Nacional

ENTRE LOS NUEVOS NOMBRES SUENAN MORAGAS, MAROTO O CASADO


El nuevo Gobierno, el secreto mejor guardado de Rajoy

Hayda Ramos

Renovará el gabinete pero, según sus allegados, sin excesos. Por H. Ramos


La mayoría absoluta es un recuerdo del pasado, un aspecto que incidirá directamente en la composición del nuevo Gobierno. Por delante, un nuevo tiempo en el que, todos reconocen, serán fundamentales el diálogo y la negociación para “trabajar día a día por la gobernabilidad”.

Después de la publicación del Real Decreto con su nombramiento, Rajoy ha jurado este lunes su cargo en el Palacio de la Zarzuela ante el Rey Felipe VI. Resuelta la investidura, la gran incógnita es saber quién formará parte del Consejo de Ministros en esta XII Legislatura. Las apuestas empezaron hace días, casi al mismo tiempo en el que el Comité Federal del PSOE decidía la histórica abstención destinada a desbloquear la delicada situación que atravesaba España desde finales de 2015.

Pero, fiel a su estilo, el presidente se va a tomar su tiempo y no dará ni una sola pista: su propio hermetismo alimenta una quiniela cuyo resultado definitivo no se conocerá hasta “el jueves por la tarde”, según reconoció el propio jefe del Ejecutivo apenas diez minutos después de ser investido. Solo unos días antes, y sabiendo ya que su candidatura saldría adelante, Rajoy aseguraba que no había dedicado aún “ni un minuto” a pensar en los integrantes de su nuevo gabinete. Eso sí: garantizaba que el primero en conocer la lista de los nuevos ministros será el Rey.

Nadie sabe si va a repetir, cambiar, entrar o salir

Pendientes de sus teléfonos, los interesados pueden seguir esperando. En el Gobierno o en el PP, nadie sabe si va a repetir funciones o cambiar de cartera. Muchos seguirán (Rajoy no es hombre de grandes terremotos), aunque los que se queden sin responsabilidades ministeriales aún lo desconocen. Es decir, renovará el gabinete, sí, pero sin excesos.

Lo que sí se intuye es que será un Gobierno con un perfil más político y menos técnico, basado en la capacidad de dialogar, a sabiendas de que tendrá que ganarse día a día la gobernabilidad en una complicada legislatura con imperiosa necesidad de acuerdos.

Lo que también parece seguro es que Rajoy mantendrá la estructura de las áreas económicas. En el debate de investidura, además de la unidad de España, marcó otra línea roja: la estabilidad presupuestaria, de la que dijo no ser “un tema susceptible a debate”. “No puedo aceptar la demolición de lo construido. No haré el daño a los españoles de ir en contra de la recuperación económica”, añadió. Aún así, dijo, “estoy dispuesto a corregir lo que necesite corrección y a ceder en lo que sea razonable”.

Volviendo a los ministrables, casi todos prefieren pasar desapercibidos en este impasse hasta el jueves o, lo que es lo mismo, casi nadie quiere que su nombre aparezca en las apuestas. Aunque, como siempre, hay excepciones: ni Jorge Fernández Díaz (Interior) ni José Manuel García Margallo (Asuntos Exteriores) ocultan sus deseos de continuar, aunque sea cambiando de cartera.

De lo que nadie duda es de la permanencia de Soraya Sáenz de Santamaría (Ministerio de la Presidencia y portavocía del Gobierno). Hasta ahora mano derecha y sombra del presidente, está por ver si mantiene sus poderes intactos o deja de ser superministra. Un papel que, algunos apuntan, podría ser para Fátima Báñez (Empleo), que fue, precisamente, una de las populares que pilotó las negociaciones de su partido con Ciudadanos para firmar los 150 compromisos para mejorar España. ¿Una pista? Solo Rajoy lo sabe…

Con todas las reservas, también se da por segura la permanencia de Rafael Catalá (Justicia), Íñigo Méndez de Vigo (Educación) e Isabel García Tejerina (Agricultura). Lo que no está tan claro es que repitan departamento: Catalá, por ejemplo, asumió Fomento con la marcha de Ana Pastor a la presidencia del Congreso; la discreción y el saber hacer de Tejerina podrían verse reconocidos con un ministerio que la coloque en primera línea.

Teniendo en cuenta el deseo de Rajoy de mantener la senda económica, podrían repetir Cristóbal Montoro (Hacienda y Administraciones Públicas) y Luis de Guindos (Economía). Pero cabe la posibilidad de que ambos estén ligados a novedades: el primero perdería AAPP, que pasaría a ser un ministerio independiente; el segundo lograría, quizás, una nueva vicepresidencia económica.

Más sorpresiva sería la continuidad de Pedro Morenés (Defensa), que podría ser sustituido por José Manuel García Margallo o Jorge Fernández Díaz. O no: son, quizás, los tres nombres más endebles en las quinielas.

¿Del PP al Gobierno?

Hace tiempo que muchas miradas se dirigen a la última hornada de la dirección del PP. Ahora, como ministrables suenan, sobre todo, Pablo Casado y Javier Maroto. Ellos lo niegan, echan balones fuera, pero ¿quién sabe? Solo Rajoy…

Más nombres, todos del entorno más próximo al presidente del Gobierno y del Partido Popular: su jefe de gabinete, Jorge Moragas, cuya entrada en el Gobierno se da por segura; José Luis Ayllón (secretario de Estado de Relaciones con las Cortes y que también estuvo en el equipo que negoció en verano con C’s); y los gemelos económicos Alberto Nadal y Álvaro Nadal, dos de los mandamases en esa parcela que Rajoy quiere salvaguardar. José Ignacio Echániz o Íñigo de la Serna también podrían ser dos de los hombres más buscados el jueves por la tarde.

Mientras ese día llega, una de las mujeres más fotografiadas (y felicitadas) el sábado de la investidura fue María Dolores de Cospedal. La secretaria general del PP, la otra mano del presidente, apunta a Interior, a Defensa, a Industria, a Fomento... Apunta a ministerio, vaya. Y Luisa Fernanda Rudi, ex presidenta del Congreso de los Diputados, podría regresar a Madrid: “A lo largo de los años has asumido responsabilidades importantes en el partido y las instituciones y debes seguir haciéndolo”, le dijo en público no hace mucho Rajoy.

Quizás también sea buen momento para recordar los nombres de quienes negociaron en nombre del PP con C’s para lograr su “sí” a la investidura. Aquellos días trabajaron mañana, tarde y noche, además de los ya comentados, José Antonio Bermúdez de Castro, Fernando Martínez-Maillo, Andrea Levy y Dolors Montserrat. Son, quizás, quienes piden paso en silencio, algo que también hacen Rubén Moreno o Susana Camarero desde Sanidad y José María Lassalle desde Cultura, una cartera que podría volver.

La espera se alarga… ¿a la espera de independientes?

De momento, hay tres vacantes: Fomento, Industria y Sanidad, cuyos titulares dejaron sus cargos durante la etapa en funciones, por lo que no pudieron ser sustituidos. Pero, aunque falta cuadrar nombres y carteras, parece seguro que habrá más cambios. Entre otras cosas porque toca entenderse con otras fuerzas en el Parlamento, sobre todo con el PSOE y Ciudadanos, que piden renovación y aires nuevos.

En este sentido a nadie se le escapa que la formación naranja tiene otro estilo de trabajo y proclama otra manera de hacer las cosas. Pero Albert Rivera y los suyos siguen insistiendo en mantenerse al margen de un Gobierno al que “vigilarán” y exigirán que cumpla lo pactado.

Lo que no se descarta es la entrada de algún independiente, es decir, una persona sin carné del PP y que no esté ahora en primera línea. Más allá del excelente manejo de los tiempos que ejecuta Rajoy, ahí podría residir la clave para que haya decidido, después de más de diez meses en funciones, esperar al jueves por la tarde para dar a conocer la composición del nuevo Ejecutivo. Convencer a alguien que está fuera de que entre no siempre es tarea fácil; dar el salto, tampoco. Alguien independiente, precedido por prestigio y carrera, sería un guiño a un Parlamento con el que tendrá que llegar a acuerdos para que “el Gobierno pueda gobernar”, como pide Rajoy.

Quiénes son los elegidos lo sabremos el jueves por la tarde. Un día después, el viernes, jurarán su cargo ante el Rey en el Palacio de la Zarzuela. Y trabajo tienen: los Presupuestos Generales del Estado para 2017 es lo más urgente, pero también apremian el desafío catalán o la Ley de Educación, entre otros pactos de Estado. Rajoy quiere ministros dialogantes y personas de su absoluta confianza. No hay margen para el error. La negociación parlamentaria será permanente, casi diaria. Si ya ha elegido, solo él lo sabe. Y si, después de todo, la legislatura es inviable, el presidente del Gobierno podrá convocar elecciones a partir del 3 de mayo.

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