6 de diciembre de 2019, 10:11:44
Editorial


Podemos, Rita Barberá y la política del odio



Era difícil rebasar la execrable actitud de Podemos el pasado miércoles al negarse a secundar un minuto de silencio en memoria de Rita Barberá. No obstante, lo han logrado. Víctor Fernández Fuentes, miembro del Consejo Ciudadano Municipal del partido morado en Alicante, se refería ayer vía Twitter en estos términos al fallecimiento de la ex alcaldesa de Valencia: “no quiero hacer leña del árbol caído, mejor quemarla, puede arder 7 días y calentar una familia sin recursos”. Aparte de lo moralmente repugnante del comentario -que es lo principal- es un error: con el odio no se solucionan los problemas de las familias sin recursos. Al contrario, se complican: esa idea sectaria y violenta de la política es la que llevó a la guerra civil, al dolor y al hambre.

No se trata de un mero exabrupto puntual, sino de una muestra más del modo en que Pablo Iglesias y los suyos conciben la política. Otro concejal de Madrid, Guillermo Zapata, fue absuelto hace poco tras vejar a las víctimas del terrorismo y hacer comentarios antisionistas en las redes sociales. Y muchos de sus cargos electos tienen antecedentes penales por diversas causas -uno de ellos, incluso, está en la cárcel por dar una paliza a un concejal socialista y zarandear a una mujer embarazada-.

Pablo Iglesias y los suyos sí muestran, en cambio, un respeto tan sincero como reverencial por el entorno de ETA. Más allá de los calificativos que puedan sugerir, sus actuaciones les retratan fielmente. Podemos tenía ayer la oportunidad de remediar su sectarismo mostrando un mínimo de cortesía parlamentaria. No sólo no lo hicieron, sino que algunos de los suyos se mostraron tal cual son. Con ellos, por cierto, quería gobernar Pedro Sánchez.
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