17 de noviembre de 2019, 14:45:06
Opinion

TIRO CON ARCO


Fidel Castro, una muerte extemporánea

Dani Villagrasa Beltrán


Había que ir a Cuba antes de que se muriera Fidel. Eso es lo que se decía por ahí. Fidel como guardián de las esencias de una isla que, hasta 1898, fue española. Fidel Castro, al que se le llamaba por el nombre, también era ‘cipotudo’, como Trump. Discurso enardecido, uniforme verde oliva y barba guerrillera. Soluciones testiculares para evitar la injerencia del yanqui en la pequeña isla caribeña. Los pantalones de campana debían ser parte de esa injerencia yanqui, junto con el rockandroll, ambos conceptos perseguidos por “diversionismo ideológico” –a saber-, según le oía contar a un artista cubano afincado en Madrid.

Dicen que, ahora sí que sí, se acaba el siglo XX, en 2016, como el XX comenzó con la Gran Guerra en 1914. Leo los calificativos de la prensa: el “último icono”, el último de los actores beligerantes de la Guerra Fría. Cosas así. Pero el Fidel Castro de los últimos años nada tiene que ver con el de las imágenes en blanco y negro que este fin de semana han vuelto, preparadas como estaban en todas las redacciones del mundo para “cuando muriera Fidel”, otro tópico. Y otro más: esta sí que era una muerte anunciada. El exilio de Miami festejaba el deceso de Castro porque no hace falta mucho para que un cubano se apunte a una fiesta, pero en todo este asunto hay algo de extemporáneo. La palabra es ‘romántico’, y es por eso que toda la chavalería quería ir a Cuba “antes de que muera Fidel”, porque querían viajar en el tiempo.

Fidel Castro era visto en los países más desarrollados como un líder del tercer mundo, un espejismo de dignidad post-colonial, de cuando Castro iba a las Naciones Unidas a vociferar. A los estadounidenses yo creo que les encantaba, aunque prefirieron, como icono pop, al ‘Che’ Guevara, que era más fotogénico.

El otro día leía por ahí que quedaban vivos tres de los pioneros del rockandroll, esa música perseguida en Cuba por “diversionista ideológica” –ya me he informado: diversionismo ideológico es el “arma sutil que esgrimen los enemigos contra la Revolución”, el jolgorio capitalista que distrae a la juventud de lo importante. Vamos, ahora, Twitter. Lo acuñó Raúl Castro, que todavía manda, en los años 70-. Little Richard, Jerry Lee Lewis y Chuck Berry aún pisan sobre la tierra tras toda una vida de excesos. Si el Fidel decrépito era el que sostenía la memoria del siglo XX, qué pasa con estos señores. Chuck Berry, por cierto, anuncia que saca disco tras un silencio de casi cuatro décadas. Ya no se puede ir a Cuba antes de que muera Fidel.
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