29 de octubre de 2020, 20:47:29
Motor

MOTOR


Uber y Volvo Cars lanzan un proyecto piloto de conducción autónoma

Claudia Pérez-Ullivarri


Uber, la empresa de tecnología de transporte compartido, ha decidido extender su proyecto piloto de conducción autónoma a San Francisco, California. Para ello utilizará vehículos Volvo XC90 especialmente adaptados para la conducción autónoma. El pasado agosto ambas empresas firmaron un acuerdo pata un proyecto conjunto: la fabricación de vehículos que puedan utilizarse como base para desarrollar automóviles sin conductor, totalmente autónomos. Las primeras pruebas se realizaron en Pittsburgh, Pensilvania.

Los vehículos que se utilizarán en San Francisco han sido fabricados por Volvo. Tras su adquisición, Uber les ha añadido su propio paquete de hardware y software de conducción autónoma, cuyo elemento más visible es el aparato de control montado en el techo. Aunque circulen por las calles de la ciudad de manera autónoma, siempre habrá a bordo un técnico de Uber para supervisar su funcionamiento.

“La promesa del transporte compartido con conducción autónoma se está haciendo realidad”, señala Mårten Levenstam, vicepresidente de planificación de productos de Volvo Cars. “Para Volvo es un orgullo estar a la vanguardia de los últimos desarrollos del sector del automóvil junto con nuestros socios de Uber”.

La alianza con Uber es uno de los tres elementos en los que se sustenta el plan de Volvo para desarrollar las tecnologías de conducción autónoma (CA). Este próximo enero comenzará el proyecto “Drive Me” que está llamado a convertirse en el mayor programa de pruebas de conducción autónoma del mundo. En el marco de este proyecto, 100 vehículos de CA se pondrán a disposición del público y serán conducidos por carreteras reales de los alrededores de Gotemburgo, Suecia. Esta experiencia se utilizará para el codesarrollo de los vehículos de CA de Volvo.

El segundo elemento es la constitución de una empresa conjunta con Autoliv, una compañía líder en tecnología de seguridad para el automóvil. Su finalidad será diseñar y fabricar paquetes tecnológicos de software de asistencia al conductor y conducción autónoma para su venta a otros fabricantes.

El tercer elemento es la colaboración con Uber para fabricar y codesarrollar vehículos que puedan utilizarse como base para automóviles de CA. Este acuerdo reduce los costes de desarrollo para Volvo, le brinda la oportunidad de desarrollar una tecnología de vanguardia y, en última instancia, puede suponer un notable impulso para las ventas.

Volvo Cars y Uber aportan conjuntamente 300 millones de dólares a este proyecto. Tanto Uber como Volvo utilizarán los mismos vehículos de base en la siguiente etapa de sus respectivas estrategias de conducción autónoma. Los vehículos que van a utilizarse en San Francisco están basados en la arquitectura escalable de productos (SPA) de Volvo Cars, totalmente modular. SPA es una de las arquitecturas automovilísticas más avanzadas del mundo; actualmente se utiliza en el premiado XC90 de alta gama, en el S90 y en el V90.

El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2020   |  www.elimparcial.es